Comisionados de la CIDH: Aquí hay información sobre el fracking

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Esta semana la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibió al grupo más grande de solicitantes para una misma petición de audiencia. Se trató de las 126 organizaciones civiles que buscan evitar el uso de la fractura hidráulica —o fracking— como una técnica de exploración y producción de hidrocarburos.

Los comisionados de la CIDH, que aseguraron tener poco conocimiento de lo que implica esta técnica, pidieron más información a las asociaciones presentes para entender mejor la técnica y el impacto real que genera tanto social, como ambiental.

La guía de nuestro análisis —fieles a nuestros principios de proveer información análisis y dar contexto de los diferentes temas del sector energético— es atender estas dudas de los comisionados Margarette May Macaulay, Flávia Piovesan y Francisco José Eguiguren, así como a la relatora especial sobre derechos económicos, sociales, culturales y Ambientales, Soledad García Muñoz, con información imparcial y factual (cada una de las fuentes que consultamos están señaladas) para atender las preocupaciones ambientales y sociales en México, así como despejar viejos mitos que se han rebasado con los avances tecnológicos y regulatorios de los últimos años.

Como lo dijo el Centro Mario Molina en su opinión sobre las consideraciones que deberían tomarse en cuenta para realizar una explotación de yacimientos no convencionales sustentable en México:

“Estamos en la posición privilegiada de entender las lecciones aprendidas por otros y de adoptar las mejores prácticas para la producción de hidrocarburos no convencionales”

La oportunidad no es menor. Como Pemex explicó en un video que se presentó en el Congreso Mexicano del Petróleo, los recursos no convencionales son una oportunidad para México pues contamos con más de 60 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente que, para darnos una idea de su magnitud, equivaldrían a mantener por más de 80 años el ritmo de producción actual.

  1. ¿La técnica del fracking es experimental?

No. La técnica del fracturamiento hidráulico tuvo sus inicios  en 1862 e introducido como una práctica comercial en 1949. Con el tiempo, la técnica se ha refinado y perfeccionado en toda la cadena, desde el monitoreo de los pozos hasta el impacto superficial, reduciendo cualquier impacto que pudiera tener.

Hoy día, el fracking se emplea para la extracción de hidrocarburos no convencionales (particularmente en las rocas de lutitas o shale). En casi todos los casos recientes que han sido exitosos, a lo que se le llama fracking en realidad conjunta dos procesos: la perforación direccional (horizontal) con el fracturamiento hidráulico (para entender mejor estas dos técnicas, te invitamos a ver este video o puedes consultar este artículo que preparamos hace unas semanas). Ambas técnicas se comenzaron a combinar en 1990.

 

  1. ¿Se han hecho estudios sobre el fracking y sus impactos?

Sí. Muchos. Sólo en los últimos 4 años se han publicado 17 estudios serios de instituciones de investigación o universidades en Estados Unidos, como la Universidad del Estado de Pensilvania, la Universidad de Cincinatti, la Academia de Medicina, Ingeniería y Ciencias de Texas; el Servicio Geológico de Estados Unidos, la Universidad de Duke, entre muchos otros que analizan varios temas, principalmente la afectación a los mantos acuíferos.

En todos ellos, las conclusiones apuntan a que el impacto ambiental es prevenible y controlable. Los 10 artículos más recientes los puedes encontrar en este link o la lista completa de los casi 30 estudios que se han realizado desde 2010, puedes encontrarla en esta página de la IPAA.

 

  1. ¿El fracking afecta los mantos acuíferos subterráneos o superficiales?

Hay dos formas de entender el tema. Por un lado, los pozos que se perforan pueden llegar a atravesar yacimientos de agua subterránea en su paso a varios kilómetros bajo el suelo para llegar a los yacimientos de hidrocarburos.

Desde el lado regulatorio, tanto las reglas de ASEA como las de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), están escritas para aislar los acuíferos del gas natural y el crudo. Para cumplir con estas disposiciones, las compañías construyen los pozos con barreras de cemento y acero, las cuales pasan por la aprobación técnica de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la revisión periódica de integridad de ASEA.

Como elemento adicional, Conagua mandata que las empresas petroleras deberán crear una Red de Monitoreo Regional —que es una red de varios pozos— para registrar cómo se comportan los cuerpos de agua alrededor del pozo de producción y establecer si hubiera alguna afectación detectable.

Cabe destacar que México será el único país del mundo en el cual el monitoreo de calidad del agua no se dejará a las empresas, sino que lo hará directamente Conagua, considerando el muestreo de 99 elementos como no se hace en ningún lugar.

Otra relación de la fractura hidráulica con el agua está en el volumen que se necesita para poder realizar el procedimiento por sí mismo. La fractura hidráulica utiliza importantes volúmenes de agua —lo cual representa un reto importante para México ya que los recursos no convencionales se encuentran principalmente en zonas áridas como Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz. Para evitar que el uso del agua para el fracking compita con el consumo humano, las disposiciones de Conagua dan un orden de prelación al otorgamiento de permisos. Esto significa que el uso para la industria petrolera queda en séptimo lugar, dándole prioridad a uso para consumo humano, ganadería y agricultura, entre otros, asegurando a otras industrias que contarán con el insumo antes que la misma industria petrolera.

 

  1. ¿El Fracking está poco regulado?

No. Al contrario. Las empresas que realizan fracturas hidráulicas en el mundo son unas de las más reguladas por distintas autoridades ambientales, técnicas y de impacto social. En Estados Unidos, por ejemplo, al menos una decena de instituciones federales y estatales —que van desde el Departamento de Energía, la Agencia de Protección Ambiental, la Comisión Federal de Regulación Energética y el Servicio Geológico de Estados Unidos hasta ministerios y autoridades locales—regulan la fractura hidráulica desde distintos puntos de vista (sociales, ambientales y técnicos) que funcionan como contrapesos de unos y otros.

En México la regulación del fracking recae casi completamente en las 6 instituciones federales que hoy regulan el sector energético de exploración y producción desde puntos sociales, técnicos y ambientales:

  • Secretaría de Energía
  • Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
  • Secretaría de Economía
  • Comisión Nacional del Agua
  • Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente
  • Comisión Nacional de Hidrocarburos

Estas instituciones han definido una regulación que es más estricta a las de otros países.

 

  1. ¿La industria petrolera ocupa terrenos sin permiso?

No. Concentrándonos en el país que mejor conocemos, México, son los contratos petroleros los que le dan el derecho de exploración y producción en un área a las compañías; sin embargo, antes de iniciar operaciones, las empresas deben realizar estudios de impacto social y ambiental para establecer el estado en el que se encuentra el área previo a la operación petrolera. Como explica Pemex en su video sobre yacimientos no convencionales, la Línea Base Ambiental (que manda la regulación de ASEA como obligación previa a toda operación) realiza un análisis previo que determinan la calidad del agua y se identifican las plantas endémicas, las cuales se reubican para preservarlas. Si hay vestigios arqueológicos, se abandona la localización y se busca una nueva.

En el caso de la línea social, se estiman los posibles impactos en las comunidades (desde afectaciones hasta generación de oportunidades de empleo y desarrollo). La relación social está normada por la Ley de Hidrocarburos de la cual se desprenden varios ordenamientos que incluso consideran una consulta pública e informada en caso de que la comunidad tenga población indígena. Estas consultas las conduce el gobierno federal a través de la Secretaría de Energía siguiendo los protocolos del acuerdo con los estándares del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. Estas consultas se realizan en la lengua nativa de la comunicada y se respetan sus protocolos de consulta internos.

 

  1. ¿El Fracking nos mueve hacia una economía más limpia?

¡Sí! Con el fracking se extrae gas natural que sustituye otros combustibles más contaminantes en la matriz energética. Como hemos señalado aquí previamente, el uso de gas natural sustituye el uso de carbón y combustóleo en las centrales eléctricas, lo cual funciona en beneficio de un plan de transición energética que nos lleve a fuentes cada vez de menor impacto. El Centro Mario Molina, en sus recomendaciones para el desarrollo sustentable del fracking, explicó que:

“El gas natural es el más limpio de los combustibles fósiles. Si se produce de forma tal que no se fugue ni se impacte negativamente a las personas y a los ecosistemas, puede ser un energético de transición que permita conducir al país hacia una economía de bajo carbono basada en fuentes de energía renovables y limpias”.

El ejemplo más directo es Estados Unidos, cuyo consumo de gas natural creció más de 15 por ciento en los últimos 7 años y exporta buena parte de su producción a México.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos publicó un reporte donde explica cómo las emisiones en este rubro se han reducido, en parte gracias a la tecnología que se aplica actualmente y a la cual México puede tener acceso al desarrollar sus yacimientos.

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1 comentario

  1. Definitivamente ya es hora que México ponga los ojos a los yacimientos no convencIonales, si quiere que su Seguridad energética no se ponga en riesgo, por la alta dependencia de este hidrocarburo que tenemos con EUA. Es por eso que la nueva administración evalúe todas las posibilidades para explorar, perforar y producir en los yacimientos no convencionales.

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