Integridad de Pozos

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Por Marcos Rubén Zenil

La industria del petróleo es una de las que mayor riesgo conlleva, no sólo para el personal que realiza las actividades, sino para el medio ambiente, la sociedad, etcétera.

De ahí la importancia que tiene la integridad de pozos y el definir soluciones orientadas a la reducción de riesgos en la vida productiva de un pozo, así como en todas las actividades.

Ahora bien, la integridad de pozos es la capacidad de operar bajo condiciones controladas sin riesgo de accidentes que conlleven pérdidas humanas, derrames de hidrocarburos, descontrol de pozos o pérdidas económicas. El término «integridad del pozo» tiene distintas definiciones, aunque dos de las más aceptadas se encuentran en las normas NORSOK D-010 e ISO TS 16530-2.

  • NORSOK D-010: Aplicación de soluciones técnicas, operativas y organizativas para reducir el riesgo de liberación no controlada de fluidos de formación a lo largo del ciclo de vida de un pozo.
  • ISO 16530-1: Contención y prevención del escape de fluidos (es decir, líquidos o gases) a formaciones o superficies subterráneas”

La integridad de un pozo hace referencia a mantener el control total de los fluidos dentro del mismo en todo momento, a fin de evitar la pérdida de fluido, además del movimiento involuntario entre las distintas presiones a través de las formaciones, para lo que se debe cumplir con los siguientes puntos:

  1. Diseñar los pozos de acuerdo con las condiciones esperadas de trabajo (esfuerzos, propiedades de fluidos, ritmo de corrosión)
  2. Identificar los modos de falla durante las etapas de construcción y vida productiva del pozo, así como establecer las acciones de mejora para el diseño y construcción de los pozos siguientes
  3. Actualizar las barreras de operación de acuerdo con las condiciones del pozo
  4. Establecer los requerimientos de operación y mantenimiento durante las etapas de diseño y construcción del pozo
  5. Identificar los riesgos potenciales en las etapas de diseño y construcción del pozo y establecer los planes de mitigación correspondientes

A continuación, analizaremos los siguientes puntos durante el ciclo de vida del pozo.

Integridad en el ciclo de vida del pozo

Asegurar la integridad se compone de dos elementos principales. El primero es asegurar la integridad del pozo tal y como está construido y; el segundo, es administrar la integridad durante toda la vida restante del mismo, y esto depende de varios factores y abarca todas

las fases del ciclo de vida que acuerdo a la norma ISO 16530 y consisten en: base del diseño, diseño, construcción, operación, intervención y abandono.

Figura 1-ISO Releases 16530-1 Well Integrity Standard – Life Cycle Governance

Las actividades definidas en cada fase del ciclo de vida del pozo deben ser capaces de proporcionar lo siguiente:

  1. Un rastreo auditable de actividades en el manejo de integridad y responsabilidades en todas las fases
  2. Prácticas de trabajo consistentes y procesos de revisión de todas las actividades en el manejo de la integridad del pozo
  3. Flujo controlado de documentación para el aseguramiento de la calidad
  4. Medio para asegurar el cumplimiento con los requerimientos regulatorios

Fase de prediseño: identifica la seguridad probable y la exposición ambiental a la superficie, además de los peligros y riesgos subterráneos que se pueden encontrar durante el ciclo de vida del pozo. Una vez identificados, estos peligros y riesgos se evalúan de manera que los métodos de control de diseño y operación puedan ser desarrollados en fases posteriores del ciclo de vida.

Fase de Diseño: identifica los controles que se incorporarán al diseño del pozo, tales como las barreras adecuadas que necesitan establecerse para gestionar y administrar los riesgos para la operación y el medio ambiente. El diseño aborda los cambios esperados o pronosticados durante el ciclo de vida del pozo y asegura que las barreras requeridas en el diseño se basen en la exposición de las personas y el medio ambiente al riesgo.

Fase de Construcción: define los elementos requeridos o recomendados a construir (incluido el reproceso / reparación) y las tareas de verificación que se realizarán para lograr el diseño. Aborda cualquier variación del diseño que requiera una revalidación contra los peligros y riesgos identificados.

Fase Operacional: define los requisitos o recomendaciones y métodos para el manejo de la integridad del pozo durante la operación.

Fase de intervención (incluida la reparación): define los requisitos mínimos o recomendaciones para evaluar las barreras de los pozos antes y después de cualquier intervención de pozos que implique romper el sistema de contención establecido.

Fase de Abandono: define los requisitos o recomendaciones para un cierre, desmantelamiento y abandono de un pozo en condiciones seguras.

La capacidad de mantener la integridad del pozo depende fundamentalmente tanto del diseño como de las etapas operativas. Antes de la construcción, un diseño apropiado que incluya una evaluación de las barreras del pozo, facilitará la sostenibilidad de la integridad a largo plazo. Además, un sistema adecuado de gestión de la integridad debe garantizar que se mantenga la integridad durante todo el ciclo de vida de éste.

Mantener la integridad durante la fase operativa del pozo también requiere la práctica de programas proactivos de monitoreo de presión, verificación de barreras y programas de mantenimiento. Los estándares de desempeño del programa y los criterios de aceptación de las pruebas se definen durante la fase de diseño del pozo y en conjunto con las regulaciones aplicables.

Como se ha visto, la integridad de pozo es fundamental para tener operaciones más seguras para el personal, para las instalaciones, así como para el medio ambiente y para garantizar el adecuado funcionamiento del pozo durante todo su ciclo de vida. Es por ello que es necesario adaptar el concepto de seguridad del proceso a las operaciones de perforación; crear y mantener la integridad del pozo a lo largo de todo el ciclo de vida y elegir los indicadores adecuados que nos permitan evaluar los requerimientos mínimos aceptables de integridad y promover la mejora continua.

Marcos Rubén Zenil Díaz es ingeniero petrolero egresado del IPN, integrante del equipo de AMEXHI como parte del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Las afirmaciones y opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del o los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Pulso Energético ni de la AMEXHI.

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