#PulsoIMCO con Eduardo Prud’homme: De dónde venimos y a dónde vamos en gas natural

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Pablo Zárate: Hola amigos ¿cómo están? Nos da mucho gusto saludarlos en una edición más de #PulsoIMCO. Como saben es un programa completamente dedicado a tratar los temas más relevantes de la agenda energética nacional, como siempre es un gran gusto estar con Manuel Molano, del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Pablo Zárate: Esta semana tenemos un invitado muy especial. Vamos a platicar del tema de gas natural de una manera muy amplia. Eduardo Prud’homme fue el gestor técnico del Cenagas, una de las voces más calificadas para hablar de gas natural en nuestro país. Hoy pueden encontrar el trabajo de Eduardo muy ampliamente documentado en NGI Natural Gas Intelligence, la página es naturalgasintel.com/, ahí pueden ver mucho del trabajo que está haciendo Eduardo y cómo está moviendo para adelante esta conversación, que creo que está un poquito atorada, ¿no? ¿Cómo lo describirías? Primero bienvenido, muchas gracias por estar por aquí.

Eduardo Prud’homme: Encantado de estar aquí, la verdad es que los he seguido en sus entrevistas y me parece que es una gran aportación para la industria y para la economía en general.

Pablo Zárate: Muchas gracias

Eduardo Prud’homme: Yo creo que es importante en este momento que exista mucha información y sobre todo información técnica y de gente como ustedes y la que invitan a este foro. Para mí el año 2019 creo que tiene sus claroscuros, creo que me gustaría empezar con lo positivo… y lo positivo probablemente está relacionado con lo que no ocurrió.

Yo creo que el presidente López Obrador, su músculo político, su popularidad, su nivel de aceptación y el tamaño de cámara que tiene, la coalición política que ha logrado formar le alcanza perfectamente para de un plumazo hacer una contrarreforma y no ha ocurrido, lo cual a mi interpretación, mi lectura aquí es que tácitamente está viendo que él tener la cancha tan abierta, como la dejó abierta la reforma estructural de 2013-2014. De alguna manera, le permite jugar en un espectro muy amplio e ir articulando una política pública conforme a sus intereses y su discurso. Creo que eso es positivo porque bien pudimos ver un mundo en el cual nos regresábamos a 2011 y no está así.

Pablo Zárate: Ahí me gustaría preguntarte un poquito —porque en el espacio de exploración y producción que como sabes ha sido una de las prioridades de este espacio— típicamente pensamos que eso (una contrarreforma) no se puede, porque tenemos una gran cantidad de contratos que están dados bajo términos muy precisos, representan beneficios para el Estado y demás, pero están anclados en contratos que no puedes cambiar de la noche a la mañana, sin pasar por un proceso internacional de relación de contratos. Entiendo que la conversación en la gestión del sistema de gas natural y de la distribución es un poquito diferente porque no está anclada, digamos, al mismo tipo de contratos que permiten que las cosas se queden ahí cristalizadas por completo.

Eduardo Prud’homme:  Sí pero, al final, uno de los eventos que pasó en los años desde que se creó Cenagas y hasta el fin de la administración anterior —a lo mejor fue una punta del iceberg lo que se vio— pero sí fue un cambio estructural importante en cuanto a que nos movimos hacia un régimen contractual de reserva de capacidad, algo que se fue buscando desde la primera reforma estructural en gas natural. Creo que eso es algo que para mucha gente pasa soslayado.

En realidad, en el sector gasista esta fue la tercera reforma estructural que vimos en la administración pasada y la primera desde los tiempos de 1995. Una de las aspiraciones en ese momento, del diseño institucional, era justo migrar hacia un régimen de reserva de capacidad, algo que en ese momento —estamos hablando de los años 90— era la gran aspiración de los mercados que se estaban abriendo, particularmente en Estados Unidos. Había una orden de la FERC (Federal Energy Regulatory Commission), la 636, que buscaba precisamente la separación entre los servicios y la molécula, lo que se llama el “unbundling”, buscaba que hubiera una reserva de capacidad donde un shipper compra una capacidad, se convierte en un activo para ese shipper y puede jugar con él. De alguna manera, esa capacidad rompe la rigidez operativa y comercial que tenían en su momento los ductos, donde se realizaban transacciones dentro de los ductos y les daba poder de mercado.

Esa orden 636 separa estas dos actividades, incluso para ductos interestatales prohíbe que tú, siendo operador, puedas comercializar, lo cual permite que el acceso abierto sea efectivo y hace al sector no monopólico, le da un dinamismo hacia la competencia. Entonces empezamos a ver que no solamente es un productor el que lleva gas a los consumidores, sino hay una intermediación donde empieza a haber competencia.

Esa era la aspiración norteamericana. La aspiración europea es un poco lo mismo aunque con otro ritmo. El mercado inglés también empieza a ver este “unbundling” y este acceso abierto a terceros no discriminatorio, se empieza a hablar del sector monopólico y el sector competitivo dentro de la cadena de suministro de gas natural. Esa era la aspiración de la reforma del ‘95 y era una aspiración donde incluso el concepto de Acceso Abierto lo traía la CRE de ese entonces.

Pero en esa época la CRE era un órgano muy chiquito, de 110 personas, contra el músculo de Pemex con todos sus abogados y con esta —hay que decirlo porque el tema de soberanía y «el petróleo es nuestro» y el tatuaje que todo mexicano trae de que «Pemex es la patria» también estaba en los años 90 en muchos sectores gubernamentales— y el poder de picaporte del director de Pemex era más fuerte que el poder de picaporte del presidente de la CRE. Entonces, esta aspiración de lograr un régimen de reserva que promoviera la capacidad no se dio. No porque no hubiera en el papel un diseño institucional que lo promoviera,  sino también un poco por decisiones políticas de ejecución.

Eso ocurrió entre 2013 y diciembre de 2018, nos movimos a un régimen de contratos. El primer contrato fue de un año, después una renovación donde la discusión que se tuvo internamente en Cenagas, donde vimos qué tanto se podía jugar con la regulación y que tanto no, abrió el periodo para que hubiera agentes que tuvieran contratos de largo plazo. Los shippers quieren certidumbre, o sea, si eres sobre todo un generador eléctrico o si eres un industrial cuyos procesos productivos recaen en un combustible eficiente como es el gas natural, quieres tener certidumbre de que te va a llegar el gas, entonces quieres contratos de largo plazo. A partir de julio de 2017 se dio oportunidad a que, si querías tener un contrato de mayor alcance más allá de un año, pudieras tenerlo. Y eso, hasta donde tengo noticias, se ha mantenido. Esos contratos no se han alterado en su vigencia, si bien creo que, desde el año pasado a la fecha, hay un poquito más de cuidado en cuánto se ha acotado, qué tanto puedes extender la vigencia de los contratos. Entiendo que ahorita la práctica es que no se vaya más allá del actual administración.

Entiendo un poco la racionabilidad, las razones que hay detrás de este tipo de decisiones, pero creo que al final es como un balance. Vuelvo a lo mismo. Al menos ya no se están dejando contratos de un año, se da un poquito más de plazo. Lo ideal sería que no estuviera acotado. Incluso al Cenagas le conviene también. Tú como suministrador de la capacidad de transporte te conviene más tener contratos de largo plazo. A todo mundo le conviene tener relaciones de largo plazo, eso es un hecho.

Pablo Zárate: Parte de la razón de la pregunta es: entiendo que todo en lo que tiene que ver transporte y distribución de energía, hay mucha parte de los contratos que viven en la regulación. Entonces, eso conecta con el punto inicial que hacías de simplemente con la fuerza que tendrían para cambiar la legislación o la legitimidad que tendrían en la administración para cambiar los lineamientos y disposiciones. Podrían haber desarticulado el sistema de gas natural, pero la Administración, por alguna razón, está tomando la decisión de no hacerlo, no hacerlo en este momento.

Eduardo Prud’homme: Así es

Pablo Zárate: Y ahí se ancla tu optimismo de decir: hay algo bueno

Eduardo Prud’homme: Hay algo positivo. O sea, al final hay todavía usuarios que tienen al suministrador de siempre, que es la marca nacional Pemex. Pero hay otros usuarios que han optado por otro tipo de suministradores.

En mi tiempo en Cenagas, una de las diferentes presentaciones, una de las láminas que a mi me daba más orgullo —ahora la digo como hecho y a lo mejor habrá gente que levanta la ceja y no le parece tan bien— pero en su momento una de las cosas que vendíamos como logros de Cenagas, es que entre junio de 2017 y julio de 2017 cambió el número de marcas que mueve el gas dentro de la red gasista. Hoy ves adentro de los ductos del Sistrangas usuarios shippers como se entiende (cargadores que es la traducción latinoamericana de shipper), ves cargadores con las marcas como Shell, como BP, Macquarie, Engie, incluso algunos Newpek. Ves unos de mayor tamaño, ves un ecosistema de usuarios que son capaces de ofrecerle contrato de suministro de gas a los usuarios industriales, distintos a los que tradicionalmente ofrecía Pemex. Entonces digamos que esto es más silencioso, es la punta del icebrg. Es como cuando vas circulando y ves las gasolineras con esas marcas, aquí no lo ves pero ya existe. Creo que eso es positivo. Es positivo en el sentido de que entiendo que el diálogo entre estos shippers y las nuevas autoridades ha sido un diálogo distinto al que venía ocurriendo, pero existe, lo cual es positivo.

Por otro lado, recientemente estuve en un foro con estos comercializadores, con estas empresas, y al final también hay optimismo. O sea, siguen convencidos de que México es un mercado natural, es el mercado más cercano. Y, en tal sentido, siguen apostándole a venir a vender gas a México. Obviamente están entendiendo que hubo un cambio de Administración, que sí hubo un cambio de discurso, pero se están adaptando.

Creo que, en ese sentido —insisto— hay fundamentales que van a prevalecer. Uno de los fundamentales es que México no va a revertir la tendencia de producción, en gas natural al menos. Va a seguir decayendo. En el mejor de los casos, en los próximos cinco años nos estabilizaremos en los niveles de producción actuales y la demanda sigue creciendo, a pesar del aletargamiento económico. También yo creo que era un poco natural que ocurriera. Yo creo que se va ir revirtiendo, esa es mi percepción y la demanda de gas natural va a seguir creciendo y la brecha sencillamente va a tener que llenarse con gas de importación, tanto desde Eagle Ford, como desde el Permian, van a ser las principales fuentes de gas.

Manuel Molano: En este tema tenía una pregunta porque, para mi, el cambio que resultó en un cambio de juego completamente a partir de la reforma energética, desde mi punto de vista, es que Pemex y CFE se convirtieron en competidores en el mercado de gas. Eso fue muy importante porque puso el poder del lado de los consumidores y de los usuarios más que del monopolio energético nacional. Me parece que hay señales de que eso se está revirtiendo y que CFE y Pemex se están comportando más como un consorcio que como competidores ¿Tú estarías de acuerdo con esa visión?

Eduardo Prud’homme: Yo creo que, hasta donde yo alcanzo a ver, creo que sin duda hay una noción ahora en la nueva administración de que somos gobierno y por lo tanto tenemos que actuar de manera más coordinada en términos regulatorios, podríamos decir coludidos, o sea hay como una colusión. Tenemos, y se ha hablado mucho, de un comercializador del estado.

Honestamente, en la práctica yo veo que, en el día a día de la labor comercial, sí veo una diferenciación de producto importante que incluso el gran ganador es el principal actor en el gas natural. Y me atrevería a decir en los últimos ocho años, el principal jugador de gas natural en el país se llama CFE. Es el principal promotor de infraestructura, tiene un brazo comercializador muy dinámico, tiene un portafolio de contratos en Estados Unidos tremendo. De hecho, dentro del ranking de comercializadores, si tú me dices el número de transacciones en Texas, CFE está dentro del top ten, lo cual sí te habla de un músculo importante. Obviamente, él está enfocándose mucho más hacia usuarios más grandes. De hecho, tiene ya en su cartera usuarios industriales importantes.

Sí hay una diferenciación de producto. Creo que se habló mucho del relevo al interior de CFE. Se hablaba mucho el cambio de perfil, de los que estaban antes que, pues traían un perfil de trading tremendo, con una experiencia larguísima… y la gente que llegó ahora, pues un poco más en labores académicas y desligadas completamente del sector energético. Pero hasta donde tengo entendido son personas que han ido aprendiendo del staff que estaba ahí y están dándose cuenta de que vender gas es un buen negocio. Entonces lo están haciendo y lo están haciendo, digamos que en el ámbito, ahora sí que confinados en su marca. Entonces yo veo a CFE con una estrategia comercial distinta de la de Pemex.

En contraste, Pemex. ¿Qué es lo que yo alcanzo a ver? En Pemex sencillamente se desmanteló el aparato comercial que estaba ahí adentro por distintas razones. Y no es de diciembre a la fecha. En realidad, el aparato comercial de Pemex llevamos, probablemente, cinco años en los cuales personas, directivos que tenían mucha claridad de cómo se hacen los contratos en Agua Dulce, que tenían la relación sobre todo en esta cuenca donde viene históricamente el gas que importa Pemex, esa gente ha ido migrando, se ha ido yendo de Pemex por edad, por mejores oportunidades, por la expectativa de la apertura, pues fueron migrando fuera de Pemex. Digamos que los cuadros que fueron sustituyendo dentro de Pemex también fueron subiendo de manera súbita —lo cual está muy bien— pero al final también hubo una maduración en la labor comercial tocando puerta a puerta, ir haciendo ofertas comerciales a los usuarios. Sí ha habido una pérdida de músculo a mi juicio. Al final también tienes que luchar contra la reputación de la marca y, sin afán de demérito de Pemex, la verdad es que muchos usuarios si tuviesen no tener que depender de Pemex, lo harían gustosos.

Entonces digamos que CFE tiene en su ventaja este dinamismo de venderse como una empresa estatal mucho más dinámica… y tienes a Pemex con ese lastre de no ser una marca muy enfocada en el usuario, de ser un monopolio. Entonces este poder de mercado que te da, de al final tratar a la red gasista que al final es cuando se dan las transacciones como sencillamente tu buffer de tu lado operativo, sin estarlo enfocando en preocuparte por mantener una continuidad de servicio y de calidad a tus usuarios, al final sí ha pesado en la percepción comercial que se tiene de Pemex. Entonces, sí es cierto, creo que hay un afán del gobierno en trabajar juntos, pero en la práctica son dos marcas distintas. Al menos de que no se tomen pasos mucho más articulados para hacer una marca de comercializador del Estado, yo veo muy difícil que esto ocurra.

Manuel Molano: Es bueno saber

Pablo Zárate: La verdad es que está interesantísima la discusión y parte de lo que te quería  preguntar es ¿qué pasa con la integración vertical de Petróleos Mexicanos? Porque pasamos por dos puntos  interesantes que me parece que están muy ligados a la conversación; uno, lo que acabas de describir como el desmantelamiento del aparato de comercialización de gas adentro de Petróleos Mexicanos y por otro, un menor abasto propio de Petróleos Mexicanos de gas natural y me parece que sería difícil desligar los dos problemas.

Ahí, quizá la manera de entrar la conversación es: uno ¿por qué estás tan seguro de que las predicciones de producción de gas natural van a seguir a la baja? ¿Por qué crees que el pronóstico de gas natural va a la baja cuando tenemos ahí algunos prospectos que tienen emocionados a la administración cómo Ixachi? Y dos: ¿cómo se vincula esta conversación de upstream, con la conversación de midstream y qué implicaciones crees que tenga?

Eduardo Prud’homme: Mira, mi visión respecto a cómo va a ser la producción de gas natural comerciable, porque al final no hay que perder de vista que México produce 1.5 BCFs más allá de lo que ve el mercado, pero al final no lo inyectas, no es comerciable.

Uno de los trabajos que yo tenía encabezaba un equipo en la gestión técnica, teníamos tres rubros por decirlo así. Uno era, esencialmente, los temas que acabo de mencionar de gestión de la capacidad de las redes de transporte, el Sistrangas, que es una red integrada y al ratito explico un poco qué es eso. Y la otra es que la Reforma, dentro del diseño institucional que se planteó en la Reforma —tanto en la Ley de Hidrocarburos como en el reglamento del Capítulo III de la Ley de Hidrocarburos— le confirió a Cenagas algunas atribuciones que en el pasado le correspondían a Sener como coordinador de los grandes campeones del sector que eran CFE y Pemex (CFE era el gran consumidor de gas natural, y Pemex era el gran productor preferente de gas natural).

Si nosotros revisamos la Ley de Hidrocarburos y el reglamento, pone a Cenagas como ahora el planeador de la red gasista. Y tiene sentido. Creo que el mercado debería ir generando ese tipo de información, que poco a poco deberíamos ver en México muchos más agentes especializados en tratar de hacer pronósticos serios del balance de mercado, de alguna manera es instinto un poquito pues sí soviético, que había incluso en la administración anterior, porque los planes quinquenales son soviéticos a mi juicio, se hablaba de un plan quinquenal que tenía que elaborar la Cenagas. Entonces, en esos trabajos, tenía sentido un poco porque CENAGAS es un agente neutro, no es consumidor, ni productor de gas; entonces, si tú revisas la historia de la infraestructura gasista en México, históricamente, se ha explicado por Pemex y por CFE; y entonces, los proyectos emblemáticos de la red gasista, el gran sponsor es o CFE o es Pemex.

El proyecto Ramones, es meramente mantener el poder monopólico en la comercialización de Pemex, con un reconocimiento tácito de que no iba a ser capaz de producir más gas y por eso tenías que aumentar la capacidad de importación. Y por el lado de CFE, como gran consumidor, pues al ver que no conseguía la respuesta por parte de Pemex de garantías de suministro en el largo plazo; si tú revisas los ductos de CFE que se fueron, que no son de CFE, que CFE es el sponsor, es el patrocinador, es el off taker, no es ni el operador, ni el permisionario; si tú ves la red gasista que detonó CFE, se sobrepone a la red gasista que históricamente pertenecía a Pemex, porque no quería tener nada que ver ya con Pemex.

Ahora, ¿era bueno para CFE? Sí. La otra red, ¿era buena para Pemex? Sí. ¿Era bueno para el país? No lo sabemos. Y yo creo que ese es el gran problema que traíamos históricamente, el proyecto que Pemex promovía era un proyecto donde se maximizaba la función objetivo de Pemex. La red de CFE, se maximizaba la función objetivo de CFE. Y, ¿qué hay de todos los usuarios industriales?

Además, aquí no hay ni malos ni buenos, al final era un diseño institucional. Costó sangre, sudor y lágrimas que en su momento CFE pudiera generar una holgura en los ductos que tiene en el Pacífico, porque tenía que licitar ductos a la medida de todas las plantas y la conversión que iba a tener en las plantas en el Pacífico. Pedirle a CFE que hiciera una holgura de capacidad en los ductos, para potenciales usuarios en el futuro, no era fácil justificar ante una Función Pública que te iba a vigilar y te iba a decir: ¿por qué hiciste un ducto de 250 si en realidad nada más ibas a necesitar 220? Justificar eso en un ambiente donde históricamente ha sido el sector público el que detona la infraestructura es muy complicado y pone mucho riesgo a los funcionarios de todos los niveles.

Entonces, poner a CENAGAS como el gran planeador fue creo que una medida al menos, tratar de tener una visión mucho más neutra, mucho más objetiva. En este trabajo de ser el planeador, y lo pueden verificar en los diferentes planes, cuando arranca CENAGAS, el director general es David Madero y solamente David Madero, lo cual a mí me habla de lo que fue una tremenda responsabilidad que parecía, también debo decirlo, parecía como una prueba puesta a sus capacidades en extremo. Al final costó mucho conseguir recursos, tanto materiales como humanos. La verdad es que el primer Plan Quinquenal se tuvo que recurrir mucho a la información, a la inteligencia que provenía de los actores naturales, históricos: Pemex y CFE. Y tú ves el plan CENAGAS de los siguientes años y, poco a poco, nos hemos fuimos moviendo de consultores diferentes, primero el consultor del Estado, el IMP; después nos fuimos a otros consultores privados y finalmente se hizo ya un trabajo en casa, y espero sinceramente que ese trabajo en casa, no se pierda el know how ahí dentro de CENAGAS de hacer modelación propia.

Y, tú puedes verlo y verificar cómo se fueron matizando los pronósticos de CENAGAS en el Plan Quinquenal de infraestructura, hubo revisiones anuales. El primer plan es tremendo, se habla de una demanda de CFE desmedida donde todas las plantas iban a estar el 90 por ciento de utilización, entonces los ductos iban a estar llenos; para estas alturas íbamos a andar por ahí de los 9 Bcf de demanda, no estamos ahí. Y, por el otro lado producción, que en realidad íbamos a estar ya en “jauja”.

Pablo Zárate: ¿De cuándo es ese documento?

Eduardo Prud’homme: El original fue en 2015. Lo emitimos en abril de 2016, y año con año se fue matizando. Entonces, por un lado el pronóstico de demanda fue bajando, sigue siendo creo importante, también el de producción.

Empezamos a preguntar más sobre la información que daba CNH y, ahora sí que fuimos haciendo técnicas de credibilidad. Obviamente el plan de Pemex. Al final también hay que reconocer, y nuevamente, no hay ni buenos ni malos en esto, hay incentivos. Y hay que entender el incentivo de los funcionarios. Y uno de los incentivos de los funcionarios de PEP es, te dice tu jefe: “ve a conseguir presupuesto a Hacienda”. Si tú vas y le dices, mira voy a hacer un plan en el cual, con mucho esfuerzo voy a mantenerme donde estoy, no te van a dar un peso, nunca te van a dar un peso. Nunca te van a dar un peso si les das las malas noticias. Entonces, tú tienes que llegar a conseguir presupuesto diciendo que tu proyecto, que tu programa de inversión va a resolver las cosas. Y eso, se va a ir acentuando en una situación en la cual tuvimos un cambio en la administración. Para mí es muy significativo que el anuncio de Ixachi se hiciera como un regalo de Pemex a México; en realidad era un regalo de la gente de P para el presidente para decirle: mira, no me corras, porque estoy poniendo a Ixachi en la mesa para que veas que, efectivamente, vamos a revertir.

Manuel Molano: Pero, quizá una perspectiva optimista, por un lado de cuál iba a ser la proporción de gas comerciable respecto del total, que también ahí hay cambios tecnológicos y digamos hay gas que tienes que reinyectar a yacimientos y pues también hay opciones tecnológicas a eso, en Cantarell pues no nos salió tan bien. Igual y alguien pensaba, podemos sustituir la reinyección con nitrógeno y luego esos planes cambiaron. Y dos, también hay cuellos de botella en la distribución. Entonces, al final, el sector que tiene los mínimos, que es el de distribución, es el que acaba mandando.

Ahí, a mi no me preocupa tanto eso como esta idea que, tenemos 400 años de reservas en Norteamérica a partir de los descubrimientos de lutitas en Estados Unidos, y en México creemos que ese gas solamente tiene salida hacia México, y no estamos viendo que con infraestructura nueva, ese gas va a tener salida hacia el Pacífico y hacia el Atlántico, y entonces que, hacia adelante, vamos a enfrentar precios mucho más altos de gas. Lo cual implica que, o nos ponemos listos en cómo mejoramos nuestra producción de gas; o nos ponemos listos en cómo tenemos un plan de sustitución de gas por otros energéticos. Y eso quizás ocurra en los próximos 4 o 5 años. ¿Tú ves que hay conciencia en esta administración de ese fenómeno y qué están haciendo?

Eduardo Prud’homme: Yo creo que hay conciencia sin duda, y creo que, el cómo se plantea soberanía energética, que soberanía energética es un concepto un poquito nebuloso; tenemos que hablar de seguridad energética, sobre eso sí hay teoría, que es básicamente una lógica de diversificación de tus fuentes de suministro, tienes que diversificar, tienes que ver cuál es tu probabilidad de falla, tienes que asegurarte que va a haber una continuidad en el suministro.

El concepto de independencia energética, de hecho, también ya lo están hablando mucho en Estados Unidos, el anuncio de hace un par de semanas del Department of Energy de Estados Unidos, lo anunció con bombo y platillo de que probablemente a mediados del próximo año van a lograr la independencia energética. Esto es que, la aritmética de la producción y la demanda energética de Estados Unidos, están al mismo tamaño. Sin duda va a haber importación, pero también va a haber mucha exportación.

Entonces, creo que están conscientes y parte del motor de este gobierno para recuperar la soberanía, hay que leerlo, la lectura que yo le doy es pues básicamente la forma en que ellos entienden la seguridad energética. Lo cual es algo que es muy valioso. La gran pregunta y a eso es a lo que me refiero que hay que tener con mucho cuidado es, ¿cuál es la naturaleza de la producción en México?

En el último año, para no darles cifras así precisas, voy a hacer un ejercicio analítico muy breve con ustedes: el ducto Ramones. El ducto Ramones, su capacidad de inyección, de importación son dos Bcf’s, el Proyecto Ramones entró en operación de manera simultánea cuando fue entrando la gestión de la CENAGAS por parte de la red gasista. La aspiración del Proyecto Ramones era en esencia aumentar la capacidad de tal manera que se resolvieran todos los problemas de alertas críticas y no hubiera más un cuello de botella en la logística de gas natural. ¿Qué es lo que vemos hoy?, que si no hubiéramos tenido el Proyecto Ramones era una carrera contra el tiempo. Veíamos cómo iba el run pop de inyección, de importación del proyecto Ramones y era la manera en que iba cayendo la inyección en el sureste. A eso es a lo que yo me refiero que ve muy difícil que pueda revertirse. El gap, lo que antes inyectaba el sureste, Cactus, andaba por los dos Bcf’s; hubo un momento en el que se quedó en un Bcf y medio, el gas que se producía en Cactus alcanzaba a llegar al punto de confluencia de venta de Carpio, o sea, el gas que se consumía en la Ciudad de México hace 7 años, venía de Venta de Carpio, perdón, en Venta de Carpio venía de Cactus, ahí era el punto de confluencia. En los últimos años el gas que se consume en la Ciudad de México, en Puebla, es importación.

Algo más dramático, el punto de confluencia es la zona de Coatzacoalcos, o sea, en la zona de Coatzacoalcos viene gas del norte que es una composición.

Pablo Zárate: Llega hasta allá.

Eduardo Prud’homme: Hasta allá viene, que sí viene de Burgos, viene de los campos de Playuela, pero una tracción importante de ese punto de confluencia en la zona de Coaztacoalcos es de importación. Entonces es básicamente, revertir.

Pablo Zárate: Ha ido ganando, ganando, ganado terreno

Eduardo Prud’homme: Ha ido ganando, ganando y ganando terreno. Entonces, básicamente, veámoslo así, revertir a un nivel en el que estábamos hace 6 años, para volver a llegar a un punto de confluencia en el centro del país, pues básicamente necesitas un Bcf y medio, al menos, si la demanda permaneciera estable. Pero eso nos habla también de que en Yucatán no hemos atendido la demanda, y eso es un tema histórico, o sea tampoco es de esta administración.

Pablo Zárate: Sí, o sea, también hay cosas que hacer más hacia el sur, no solo para empujar el punto de confluencia hacia arriba.

Eduardo Prud’homme: Hay cosas que hacer, que era un tema que siempre se discutía. La gente de Yucatán tiene razón de hablar del centrismo histórico mexicano. La verdad es que el gas que se producía, y eso se puede ir corrigiendo con el régimen de reserva de capacidad, con el etiquetar de quién es el gas, que es algo que en México no estamos acostumbrados. Consumimos gas, o consumíamos gas, como se consume agua: abres el grifo y no te importa de qué cuenca salió el agua, tú la consumes. En gas no es así, en gas tienes que saber de dónde viene, tienes que tener tu contrato de transporte, así opera un mercado moderno y competitivo. Y esos son los temas que tendríamos que ir profundizando en el país, que haya una etiqueta de quién es el gas.

Eso genera los incentivos para la inversión. Históricamente, en esta integración vertical que mencionabas, Pablo, ese el gran problema de la integración vertical, que no hay una transferencia de custodia, no hay una transferencia del título de propiedad dentro del servicio, como de la molécula. Entones se pierden las señales económicas. Entonces, el gas es de todo mundo allá dentro de Pemex, si te falla tu productor, que es PEP, tu brazo comercial que pertenece a Pemex Transformación Industrial difícilmente va a demandar al productor y le va a decir: oye, me tienes que honrar porque me dijiste que me ibas a entregar 100 millones de pies cúbicos en este punto”, no lo va a demandar. Ese es el problema de la integración vertical, cuando tienes en toda la cadena de suministro…

Pablo Zárate: Sí, se pierde transparencia dicho de una manera

Eduardo Prud’homme: Se pierde trazabilidad, pero sobre todo responsabilidad. Y hay una transferencia de riesgos y, típicamente en este país, quien ha absorbido los riesgos han sido dos jugadores: el estado

Manuel Molano: Y los consumidores

Eduardo Prud’homme: Y los consumidores. Ni siquiera el operador del Estado.

Manuel Molano: Pero quizás ahí también, si sabemos que hay una externalidad positiva derivado de extender la red, el Sistrangas a lugares a donde no hay industria. Por ejemplo, si yo quisiera poner hoy una planta de cerámica en Oaxaca no puedo hacerlo porque no hay gas, sin embargo, si alguien pone el ducto, si podemos poner esa planta y muchas otras que podrían consumir gas, entonces, de alguna manera es una oferta que crea su propia demanda y que de alguna suerte también estimula el desarrollo industrial de las regiones. Entonces, me suena a que debería ser el Estado, y estoy pensando no sólo en la federación, sino en los estados y los municipios quienes tendrían que tener más incentivos a invertir en esa red, esa red es un verdadero bien público. ¿Por qué no está pasando más eso?, ¿no es tan obvio para los gobiernos estatales y municipales que deberían estar invirtiendo en la red de gas?

Eduardo Prud’homme: Es que yo creo que los gobiernos estatales y municipales, las autoridades locales, siguen entendiendo que el offtaker natural tiene que ser el gobierno federal en sus diferentes facetas, dígase Pemex, CFE, el gobierno, Hacienda, Economía. Siguen pensando que es el gobierno el que tiene que hacerlo, cuando al final tendría que ser una corresponsabilidad.

Hay un tema interesante que, a lo mejor, podría ser más exitoso, pero en algún momento sirvió para anclar infraestructura, y es el caso de un ducto que va de Aguascalientes a Zacatecas, en su momento el gobierno del estado aportó para el financiamiento, no todo, pero ayudó a que se anclara este proyecto. Entonces, creo que sí ha habido casos en los cuales los gobiernos estatales le entran. El gran problema creo que es nuevamente, el timing, tú como gobierno estatal, y creo que lo hemos tenido a todos niveles de gobierno. Las políticas deben ser del Estado, no de los gobiernos. Un ducto, un proyecto de infraestructura de 25 – 20 años.

Manuel Molano: Y está enterrado, nadie lo ve.

Eduardo Prud’homme: Y está enterrado, ese es el mejor caso de un costo hundido, o sea es casi casi, literal, cuando hablamos de un costo hundido de economía hablando de un ducto. Entonces, tienes costos hundidos cuya recuperación, una vez que lo ejecutas, el riesgo del operador y el dueño de la infraestructura es muy alto, si ese ducto no avanza no vas a recuperar tu inversión, por eso tienes que hacer todo un andamiaje de contratos de largo plazo, y creo que ahí es donde está fallando que al final, los volúmenes no alcanzan la masa crítica para que haya un gran offtaker más allá del que siempre ha sido, que ha sido CFE; no ha habido una coordinación, a lo mejor ni siquiera tú como Estado tendrías que hacer las aportaciones, tal vez con que fueras el garante. Juntas a tus cámaras industriales, entonces, promueves que tengan un compromiso, que ni siquiera tiene que ser a 20 años, podrías hacerlo a 10 años.

Conforme se vaya dando la masa crítica eso iría creciendo. Pero esos 10 años pues tendrías que tener el compromiso de esos usuarios a que efectivamente te van a pagar una molécula, y que si hay vaivenes, si hay volatilidad, pues van a seguirlo pagando. Y, tal vez, el gobierno podría ser un poco como el garante, y el que da las garantías al final si hay un default, no tendría que haber una erogación. Pero, armar algo como eso, tendrías que meter banca de desarrollo, tendrías que meter muchos agentes que no necesariamente entienden el modelo de negocio y, al final, cuando se trata de asumir riesgos tú siempre quieres que el riesgo lo tome otro, y ese creo que ha sido el gran problema en este país, y en el sector energético nunca hemos entendido la correlación entre riesgo, rentabilidad y certidumbre que tienes que tener.

Pablo Zárate: Sí, se ha desdibujado, quizás por la integración vertical que decías, se desdibuja, quién es el responsable, quién está asumiendo el riesgo y quién realmente debe estar ganando dinero por las cosas que está haciendo.

Eduardo Prud’homme: La integración vertical, una de sus justificaciones es precisamente esa que, de alguna manera, diversificas el riesgo en toda la cadena de suministro, y traslada las eficiencias e ineficiencias entre ellos.

Manuel Molano: La decisión de cómo crece la red y quién crece la red y hacia dónde crece, no necesariamente tiene un criterio de mercado y entonces ahí es donde tienes un problema.

 

Eduardo Prud’homme: Claro, porque tienes un planeador central, y entonces ese planeador central no es del todo objetivo, e históricamente en este país no lo ha sido. Un poco lo que se aspiró con la entrada de CENAGAS era, en teoría, tendría que haber análisis costo – beneficio, que los analiza la CRE, los revisa Sener, y los elabora CENAGAS, y vas viendo dónde efectivamente hay beneficio de una nueva infraestructura, cuánto cuesta, y habría mecanismos tarifarios para repartir los costos.

Manuel Molano: Ahora, “población” te debería dar una guía, ¿no?

Eduardo Prud’homme: Sin duda. Ahora, aquí también hay que decirlo, la red gasista de Sistrangas, en realidad ya es bastante social, el cómo se construyen las tarifas es un pull que se llama “roll in”, todos los costos de los 7 ductos que conforman la Sistrangas, uno de esos sistemas es propiedad de CENAGAS, los otros 6 son privados; los requerimientos de ingreso de esos sistemas se hace una licuadora y se asigna de acuerdo a ciertos criterios de teorías económicas de tarifas, que es básicamente lo asignas por distancia y volumen, y así construyes las tarifas de Sistrangas. Ya hay algo de social en eso, creo que es una herramienta que se podría explorar más en el futuro y no se ha hecho con todo el potencial, pero la idea era que los ductos sociales, una figura que también está en la ley, de alguna manera sean apalancados ya sea con subsidios cruzados entre usuarios que se puede justificar, o bien a través de subsidios del erario.

Entonces, creo que en un gobierno con este talante social podría ser una idea. Me estoy imaginando Oaxaca, me estoy imaginando Chiapas. Que de hecho CENAGAS este año ya lo ha anunciado mucho de promover los ductos virtuales y nuevos proyectos sociales. La verdad es que es una idea que, bien armada, generas trabajo, generas infraestructura, pero sí necesitas trabajar con los tres niveles de gobierno. Gran problema de la gasificación de este país, porqué no es tan profunda como debe ser está en las autoridades locales, no han facilitado el tendido de redes de distribución, uno de los grandes usuarios en otros mercados es, típicamente, sí las utilities eléctricas, pero otro jugador son los utilities gasistas.

En un país de nivel de desarrollo como el nuestro, en realidad las principales ciudades: Veracruz, Puebla, Ciudad de México, Monterrey, deberían ser redes gasistas de gas natural, en cambio consumimos gas LP que al final es un precursor petroquímico y un componente de gasolinas. Básicamente cocinamos con aceite de oliva.

Manuel Molano: Hacemos huevitos rancheros con un energético muy, muy caro, y con una red de distribución muy costosa. Lo cual es un buen punto para cerrar, Pablo, yo creo ahí está la clave de la liberación de una serie de recursos que pueden ser muy útiles para el desarrollo nacional, y pues estados y municipios se tienen que poner las pilas con liberación de derechos de vía, con facilidad para que las empresas inviertan, para que la infraestructura energética llegue a sus principales ciudades.

Eduardo Prud’homme: Estamos en una gran ventana y una gran coyuntura, creo que uno de los grandes retos que tenemos como país, y ojalá dentro de esta dinámica que se está dando al interior del gobierno, yo soy optimista por muchos signos. Recientemente hubo un comunicado de Marcelo Ebrard donde decía que hay un grupo de inversores que quieren hacer ductos en Chiapas. Si el gobierno logra leer bien, qué es lo que se está buscando y qué deberíamos de buscar como bloque económico. Si empezamos a pensar en México, no como México, sino como el bloque energético norteamericano, las respuestas a la seguridad energética, las respuestas a la eficiencia energética son otras. El gas que se está produciendo en Texas es el mas barato, es la cuenca más barata en el mundo y lo va a ser los próximos diez años.

Pablo Zárate: Usarlo como una ventaja, nada más que empujarlo hacia otros lados.

Eduardo Prud’homme: Y, podemos diversificar con producción nacional, sin duda, es muy sano buscar que haya producción. Pero yo creo que si pensamos en una red que sea flexible, que tú estando en Toluca puedas consumir gas que se produce en Texas; y que tú, estando en Guadalajara puedas consumir gas de Cactus, de Ixachi, de Burgos y, en un futuro, de las nuevas cuencas de Coahuila, pues qué magnífico que estés en una región con esa riqueza energética. Si esta administración y el país en su conjunto, lograra entender eso, la verdad es que estamos en una súper plataforma de desarrollo económico.

Pablo Zárate: Eduardo, pues muchas gracias por venir a platicar con nosotros. Muchas gracias a ustedes por seguirnos, nos vemos en la próxima edición para seguir hablando de temas energéticos.

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