Eficiencia: clave para prosperar

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Las ineficiencias siempre son costosas. Pero fue la caída de los precios en 2014 la que las hizo insostenibles. Lo que en épocas de precios altos se podía ‘esconder’, en época de precios bajos se volvió elemento de vida o muerte para muchas empresas petroleras. Hay un amplio reconocimiento del incremento en la eficiencia de la industria en consecuencia.

Incentivos para la ineficiencia

Mientras los precios del petróleo se estabilizan a la alza, los incentivos para ser más eficiente pierden fuerza inmediata. Un estudio de 2016 de EY, dedicado a medir la evolución de la eficiencia en los proyectos de la industria petrolera, lo demuestra. Mientras que otras industrias incrementaron su eficiencia (su capacidad de producir una unidad con una cantidad de recursos dada) en 50 por ciento, la industria petrolera la redujo en 55 por ciento. Se alejó de las prácticas estandarizadas y se acercó a los proyectos altamente retadores –que son justamente los que corren peligro, desde una perspectiva financiera, cuando los precios bajan.

Algunas de las causas más recurrentes de la ineficiencia son:

  • No invertir suficiente en estudios preparatorios.
  • No aprender de las experiencias previas.
  • Tomar decisiones basadas suposiciones poco realistas.
  • Falta de incentivos comunes, colaboración, disciplina, vista a largo plazo, sincronización de las distintas fases, cuadrillas de trabajo y equipos que laboran en un proyecto.
  • Demasiados objetivos críticos combinados con metas invisibles.
  • Falta de metas intermedias para medir el progreso y los riesgos de un proyecto.
  • Redundancias en el trabajo que se realiza, duplicar esfuerzos en tareas y análisis.

Todo esto se traduce en gastos innecesarios, decisiones económicas que terminan en decisiones desventajosas, una brecha en la generación de conocimiento, cambios constantes en la estrategia del proyecto, retrasos. En el largo plazo, la ineficiencia pone en riesgo la propia operación de proyectos atractivos, que podrían dejar de ser económicamente viables.

¿Dónde mejorar?

Por el contrario, mayor eficiencia puede generar oportunidades de inversión y producción donde, de otra forma, no existirían. Identificamos al menos 5 rubros donde México puede encontrar nuevas oportunidades a partir de la eficientización.

  • Impulsar economías de escala

En proyectos que requieren el desarrollo intensivo de infraestructura, desarrollar economías de escala con proveedores capaces y competitivos es vital para garantizar su viabilidad económica. La unidad de inteligencia de The Economist explicó que algunas empresas han logrado concretar proyectos de gran escala con cadenas de trabajo eficientes, con lo cual redujeron incluso de 7 a 3 o 4 años el proceso de exploración.

Un ejemplo es el desarrollo de las lutitas (shale) que requiere de la contratación de servicios y productos en grandes volúmenes. Si los proveedores de las empresas que desarrollen estos recursos están organizados y tienen la posibilidad de hacer compras eficientes, podrá acelerarse el desarrollo de los proyectos. De otra forma, las compañías se encontrarán con que los equipos tardarán más en llegar, se retrasarán los calendarios de construcción, desarrollo y producción; y los proyectos tendrán una explotación limitada o reducida. Como ejemplo del nivel de actividad que se detona con proyectos de esta naturaleza, Estados Unidos llegó a producir 700 mil barriles diarios de petróleo shale después de otorgar 9 mil 100 permisos de perforación para pozos en este tipo de cuencas.

Otro ejemplo es el desarrollo de proyectos con economías de escala, es el de gas natural licuado (LNG) del cual hay un ejemplo aquí.

 

  • Aprovechar al máximo los recursos disponibles

Una empresa que derrocha y que no tiene cuidado en aprovechar todos los recursos al máximo, será una empresa con baja eficiencia y altos costos.

En la industria petrolera hay áreas de oportunidad para aprovechar los recursos, como es el caso de reducir la quema y venteo de hidrocarburos. Esto no sólo evitará que los dólares invertidos en extraer los recursos se “quemen” en un mechero, sino que se aprovecharán mejor en un entorno donde la demanda de gas ha sido declinante.

Una de las primeras labores de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) —creada formalmente en 2009— fue imponer límites a Pemex para la quema y venteo. A raíz de estas limitantes, la empresa instaló equipos de compresión y aprovechamiento del gas para recuperar en promedios internacionales de acuerdo con las mejores prácticas. Actualmente, Pemex tiene un aprovechamiento del 97 por ciento de su gas producido y su quema y venteo se redujo 73 por ciento en el último año.

Esas medidas se extendieron a la nueva industria nacional con el nuevo modelo energético.

 

  • Utilizar tecnología vanguardista y modernizar los equipos

De la mano con aprovechar los recursos disponibles está la aplicación de tecnología para estandarizar procesos y acceder a nuevas áreas frontera. Esto pasa, necesariamente, por aplicar nuevas tecnologías de recuperación de hidrocarburos (EOR/IOR) donde los recursos dentro de un yacimiento son extraídos hasta su máximo nivel recuperable. Aunque el uso de estas tecnologías eleva el costo de un proyecto, sin duda son útiles para alargar la vida de un proyecto y hacer la explotación más eficiente.

Uno de los análisis más concluyentes sobre el tema lo elaboró Edgar Rangel, ex comisionado de la CNH (QDEP). Según su análisis —que recuperamos en este número de Pulso— México podría producir 11 mil millones de barriles adicionales con el uso de EOR/IOR.

Otro aspecto es el de mantener las instalaciones petroleras en su mejor estado para evitar fugas por mal funcionamiento. Este es, quizá, uno de los gastos de inversión más fuertes dentro de cualquier compañía petrolera pues los equipos que operan mal dejan ir oportunidades de desarrollo y generan gastos que con el tiempo, incrementan.

En una nota, Stanley Reed, del New York Times, explica que el uso de información a través del Big Data o de las nuevas aplicaciones tecnológicas, han sido algunas de las salidas que han encontrado distintas empresas petroleras para reducir los costos de sus proyectos y ser más eficientes en el desarrollo de los yacimientos.

 

  • Compartir infraestructura

El uso compartido de infraestructura, cuando le conviene a las partes, permite generar eficiencias al no duplicar la construcción de ductos, plataformas, baterías, medidores y otras instalaciones.

Este aspecto es una de las claves para desarrollar proyectos con tecnología frontera, como es el caso de aguas profundas, lutitas y nuevos campos donde, aunque haya descubrimientos de yacimientos, no se ha desarrollado la infraestructura para desarrollarlos.

A través de las temporadas abiertas de transporte y almacenamiento, el nuevo modelo energético mexicano promueve el uso eficiente de las instalaciones con las que cuenta el país para hacer viables los proyectos petroleros pues, de otra forma, habría proyectos que perderían todo sentido económico sin la posibilidad de compartir la infraestructura.

 

  • Regulación eficiente

El otorgamiento de permisos en tiempos razonables para que la industria pueda operar, es una gran fuente de eficiencia que se puede explotar más en México.

Cuando se busque desarrollar proyectos petroleros en yacimientos no convencionales, el otorgamiento de permisos de perforación será un elemento vital para el desarrollo de la industria, pues los tiempos de producción y desarrollo se acortan.

Otros beneficios regulatorios son la construcción de ventanillas únicas para realizar distintos trámites y la definición de la información que se le requiere a las compañías con una visión de eficiencia.

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