Pemex 2.0

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Aunque no necesariamente hay un consenso en las soluciones propuestas, algunos expertos —de diferentes inclinaciones ideológicas— recientemente han planteado que hay que reformar aspectos clave de Pemex. No son voces periféricas, sino centrales en la conversación energética nacional –voces tan calificadas como las del comisionado presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, el director general de Pemex, un exconsejero independiente de Pemex, y un ex director de Pemex Exploración y Producción.

El papel central de Pemex en la industria es indiscutible. No sólo desde el punto de vista de las inversiones (que ya hemos abordado antes aquí en Pulso Energético), sino también por su experiencia en el sector y el conocimiento que guardan sus ingenieros sobre lo que implica operar en los campos mexicanos.

En un modelo de inversiones como el que planteó la Agencia Internacional de Energía —donde se requieren 640 mil millones de dólares en 25 años para regresar a producir 2.8 millones de barriles diarios de petróleo— las Rondas como hoy se han licitado y al ritmo en que se han adjudicado, son insuficientes para alcanzar este número. Pemex es clave para llegar a la meta, aportando entre un tercio y dos tercios del capital total requerido para alcanzar la meta.

Tiene los activos para hacerlo. En la Ronda Cero, en 2014, la empresa retuvo todas las reservas 2P que solicitó bajo asignaciones petroleras. Esta asignación le permitió estar entre las primeras 5 petroleras mundiales en términos de reservas probadas. Con estos proyectos en su cartera, Pemex se adaptó internamente para desarrollarlas y cumplir con su mandato de generar valor.

Sin embargo, como sucedió en toda la industria petrolera mundial, la caída en los precios del petróleo ha evidenciado nuevos retos que no eran visibles en 2013 y 2014 cuando tuvo lugar la reforma energética. Con esto en mente y, para mejorar este rol central, aquí exploramos algunas propuestas para mejorar su desempeño.

  1. Reformar el marco fiscal de Pemex para que sea competitivo

El régimen fiscal de Pemex se aplica por igual en todos los campos petroleros que opera la empresa. El régimen no distingue entre las particularidades de operar en un campo terrestre o en un bloque en aguas profundas, donde la diferencia de costos, logística y retorno de la inversión puede ser diametralmente diferente. Como lo señaló Gustavo Hernández —ex director de Pemex Exploración y Producción— en la presentación del libro Ronda Cero, Ronda Uno de Víctor Rodríguez, hay asignaciones que, por estas condiciones, no son rentables por el factor fiscal.

En estas asignaciones, se podría generar un marco fiscal que le permitiera a la empresa desarrollar los yacimientos de forma rentable para mejorar su productividad al permitirle a Pemex generar ingresos. Con esto, esas asignaciones también cumplirían el mandato de generar valor.

Una iniciativa de este tipo, además, tiene el beneficio añadido de disminuir las necesidades de obtención de capital a través de deuda.

  1. Optimizar la estructura de capital y listar una minoría de las acciones de Pemex en el mercado bursátil

En las últimas semanas, distintas voces se han pronunciado sobre la posible capitalización de Pemex a través del mercado bursátil. Un cambio de este tipo le permitiría a la empresa, además de acceso a una nueva fuente de financiamiento, a una nueva filosofía de gobierno corporativo.

Para atraer la atención de los accionistas minoritarios y de los inversionistas, es necesario generar incentivos y estructuras para proteger la estructura y estabilidad de la empresa para asegurar que es una compañía rentable y que tiene un buen manejo de sí misma. A su vez, la presencia de nuevos inversionistas le permite acercarse a prácticas de mercado y alejarse de la operación de monopolios generalizados.

A diferencia de un consejero independiente, los consejeros de accionistas están alineados con el propósito de mejorar la rentabilidad de la empresa porque, además, tienen un interés directo en esta materia.

En la medida en que la empresa tenga un cuerpo directivo más profesional y menos parecido a la administración pública, Pemex se convertirá más en una empresa que en una entidad de gobierno.

Tanto Juan Carlos Zepeda, comisionado presidente de la CNH, como Carlos Treviño, director general de Pemex, indicaron que alcanzar la cotización de la empresa en la Bolsa Mexicana de Valores, requeriría de una modificación en la constitución para permitir este paso adicional en la apertura del sector.

  1. Buscar que el liderazgo de Pemex provenga de la industria

En los últimos 18 años, Pemex ha tenido al menos 10 directores generales. Esto significa que, en promedio, cada director estuvo en el cargo menos de 2 años. Esta rotación en la industria es atípica, pues los directores de otras empresas en el mundo (estatales y privadas) tienen un periodo de duración más largo. Datos del Oil and Gas Financial Journal explican que, en promedio, un director general de una empresa petrolera puede estar en el cargo alrededor de 4.6 años, que es más del doble de lo que dura un director de Pemex.

Otra diferencia entre los directores de Pemex y los de otras empresas es que, generalmente, en otras compañías se escoge al director general de entre un grupo de personas altamente calificadas y que, además, salieron del negocio petrolero. No tienen una relación con las finanzas públicas del país ni tampoco son funcionarios públicos. Con esto, se promueve que funjan como un agente transformador.

En este tenor, la propuesta para Pemex es que la empresa no dependa de tiempos políticos.

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