Juan Oscar Martínez: Licitación de nuevas esperanzas

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Por: Juan Oscar Martínez

México está en un debate constante sobre el rumbo que tomará el sector energético en 2018. Esto incrementa la necesidad de conocer quien tomará las decisiones del país en los próximos años y, aún más, su plan de trabajo para el desarrollo nacional, estando a la expectativa de la mejor percepción.

A mí me corresponde, como estudiante de Ingeniería Petrolera, entender qué planes se tendrán para el sector energético. No tengo una noción amplia de la política mexicana, pero puedo entender de factores técnicos que se manejan en el campo de trabajo (perforación y producción de hidrocarburos) y me resulta interesante que aquellas personas que tienen un conocimiento amplio de la política nacional, carecen del conocimiento básico sobre la extracción del petróleo.

Como cociente de estas operaciones socio-políticas, abordaré unos puntos, que en mi concepción operativa y de interés social —ya sea por la comunidad estudiantil, ingenieros expertos que conozco e incluso personas ajenas al tema— pudieran mal interpretar,  cuando se discute de los energéticos en México.

  1. Tirar mucho no quiere decir tirar certero

Sonará obvio decir que al aumentar la producción de los pozos en el país, se tendrá más petróleo que podemos vender o utilizar. Pero a veces lo obvio no resulta ser lo más razonable. En un sentido operativo, al poner a producir a un pozo a su máxima capacidad, su vida de producción disminuye. Un ejemplo para ilustrarlo es: si se agita un refresco y luego se destapa rápido y por completo, primero se desbordará la espuma y el líquido, pero una vez que pase la reacción inicial, veremos que una gran cantidad del refresco se quedará todavía en el frasco. En cambio, si lo destapamos poco a poco, la presión de la botella hará menos violenta la reacción, pero ayudara a que la presión sea constante, con mayor duración y el líquido se desbordará por más tiempo. En otras palabras: los pozos con una buena administración de la presión podrían estar produciendo por muchos más años.

Este plan es aún más importante si añadimos el factor precio y los movimientos del mercado a la ecuación. Al tener un plan de producción petrolera nacional, los cambios en el precio del petróleo —que hoy responden a los acuerdos de recorte de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y el aumento en la producción de Estados Unidos, principalmente— se vuelven manejables. Por eso, producir mucho no quiere decir, que se va a producir inteligente.

  1. ¿Revisar la bitácora?

¿Qué pasaría si las licitaciones petroleras y la adjudicación de contratos pasan por un proceso de “evaluación” (como propone el Proyecto de Nación 2018-2024), entendiendo que se quedarían paradas hasta nuevo aviso?

Claro que es una buena idea, (casi, diría yo, un requisito fundamental) tomar un tiempo de aclimatación a la nueva administración para informarse de lo que se ha estado haciendo, pero no se pueden detener las operaciones por completo, debido a que se pierde tiempo y como resultado dinero (hablando operativamente).

Sin mucha ciencia, es seguro que las pérdidas de inversión serían millonarias, pues los compromisos que se tenían previstos que se concretaran, se detendrán. Las pérdida económicas, por supuesto, serían proporcionales al tiempo que el proceso esté detenido en esta “evaluación”, generando repercusiones en largo plazo. Sin mencionar la mala imagen y desilusión que se pudieran llevar las empresas del país.

Además, para toda una generación de futuros profesionistas, que tienen una gran expectativa de las oportunidades que se abrirán en unos años, quedarían sin empleo y el proceso de crecimiento en el país, se estancaría. No es coherente estudiar la forma que se hacen los empleos, cuando tú causas desempleo.

  1. Mirar más allá de lo que estamos acostumbrados

Nuestro país es neófito en la relación con empresas extranjeras. Como estudiante comparto la idea de que es momento de mirar más allá de Pemex e, incluso, me atrevo a decir que muchos que estudian una carrera en el área de los hidrocarburos, comparten este punto de vista.

Sí. Pemex es una gran empresa, pero hay un horizonte más vasto al cual mirar, después de nuestra empresa estatal. En el futuro cercano, se consolidaran nuevas empresas al país (como extranjeras y nacionales) con la apertura. Esto, en lugar de tomarlo como una desventaja, debería verse como un reto y una oportunidad, para contrastar conocimientos técnicos con personas que ven las cosas desde otro punto de vista, sin importar su nacionalidad.

La existencia de nuevas empresas, tanto extranjeras como nacionales, podría elevarlas a  grandes compañías en el país. A México le aportaría una nueva imagen hacia el mundo y le daría la una gran oportunidad para ver al sector petrolero mexicano para desarrollarse, y posiblemente volverse punto estratégico para los movimientos del mercado en el mundo. Así que si queremos mejorar, debemos mirar más allá de lo que hoy conocemos.

 

Con estas tres ideas, quisiera dedicar las últimas palabras a mis compañeros estudiantes, ya que debemos estar preparados para los nuevos retos que se presenten, sea por aspectos técnicos, políticos o económicos. En estos retos se necesita aprovechar todas las capacitaciones técnicas, dominar varios idiomas y tener ganas de sobresalir. Los futuros profesionistas seremos la estructura que sostenga al país en los años venideros y, aunque se carezcamos hoy de experiencia laboral, eso no significa que no podamos aportar a la industria.

A las empresas que hoy están en el país, las invito a mirar a las nuevas generaciones, que estamos buscando siempre aprender para la mejora continua.
Juan Oscar Martínez

Estudiante de Ingeniería Petrolera del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos.
Miembro del SPE Student Chapter, ITESCO.

 

 

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