Esther Nolasco: Fundar un nuevo (y mejor) diálogo entre la industria y la sociedad

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Por: Esther Nolasco

Soy de Agua Dulce, Veracruz y en mis raíces se encuentra la industria petrolera. Actualmente, estudio la carrera de ingeniería petrolera en el Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos.

Sobre este tema, la experiencia de ver a la población con poca información es algo que conozco bien. Por eso, definí como propósito de vida, involucrar más a las comunidades con la industria petrolera. Hacer uso de los conocimientos técnicos para socializarlos: la técnica al servicio de la población.

Comenzaré por explicar que, en las distintas poblaciones, la mayor parte de la información disponible es antigua, basada en experiencias del pasado que se sustentan en actos que hoy no son la práctica común. Además, la industria petrolera tiene distintos vínculos positivos con estas poblaciones, pues de ella emanan recursos que fomentan su crecimiento, como la creación de carreteras e infraestructura, economía, entre otros. Aunque la población sea beneficiada por estos proyectos, esto no implica que conozca a profundidad qué hace la industria y cómo opera.

Un ejemplo de esto es: si realizamos una búsqueda sencilla en internet con las palabras “yacimientos no convencionales” un sinnúmero de artículos son mostrados como primera opción con información negativa. O bien, si conversamos con la población cercana, encontramos que la información relacionada con este tipo de campos es parcial y descontextualizada. Esto refuerza mi idea de que es de suma importancia comunicar los hechos.

Las autoridades del sector y las empresas que van a trabajar en campo con los nuevos contratos petroleros, deben tener clara la necesidad que tiene la sociedad de conocer los procesos y actividades que van a rodear su vida. Una vez que la industria comienza a operar en una zona, aún si son actividades de exploración que no implican grandes movimientos de personal o maquinaria, las comunidades aledañas perciben su presencia que, con el tiempo, irá creciendo. Construir desde el principio un vínculo, fundado en la confianza, es crucial para la ejecución de cualquier proyecto. Por ello, la comunicación debe ser proactiva para informar con la mayor precisión y objetividad a las comunidades sobre cuáles son los riesgos e impactos derivados de  las actividades que se realizarían en las áreas adjudicadas. Asimismo, de la mano de las propias comunidades se deben identificar y atender las inquietudes, así como las principales demandas asociadas a los potenciales proyectos.

Esto tiene como beneficio construir un vínculo de confianza con las comunidades previo a cualquier proyecto de inversión, con expectativas realistas de todas las partes interesadas. Involucrar más a las comunidades con la industria permite obtener lo que conocemos como Licencia Social y, por ello, mi plan es realizar una estrategia de trabajo que involucre a las instituciones regulatorias gubernamentales del sector energético y a las empresas operadoras con los alumnos de Tecnológicos Nacionales. Los estudiantes son puente perfecto entre la industria y las comunidades pues, por un lado ya forman miembros de la industria y, por otro, son parte de estas mismas comunidades que buscan informar.

Además, los nuevos voceros estudian en los Estados donde se llevarán a cabo las actividades de exploración y producción de hidrocarburos —tanto convencionales como no convencionales— como es el caso de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Puebla y Tabasco donde existen áreas que son objeto de interés para las empresas petroleras (nacionales y extranjeras) que pondrán en ejecución sus tecnologías y conocimientos para desarrollar los recursos.

Como industria, si queremos obtener la aceptación de las comunidades que están expuestas a esta información, tendremos que hacer un gran esfuerzo para desmitificar las consecuencias relacionadas con las actividades y los procesos como la fractura hidráulica, la sismicidad inducida, el uso responsable del agua, el alcance de los proyectos, la inversión en infraestructura, etc. Esto sólo podemos alcanzarlo con actores que, al mismo tiempo, entiendan de la industria y sean cercanos a las comunidades, como lo son los estudiantes. Este puede ser el inicio de una nueva relación de la industria con su entorno social.

No darle suficiente relevancia a este tema puede provocar que los mitos que rodean a la industria —en especial a las actividades que se realizan para la extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales— florezcan como una verdad absoluta, aunque tengan poco que ver con la realidad.

Hoy estamos en otro México donde las futuras generaciones tendrán la tarea de difundir la información real y actualizada e incentivar la cercania de las comunidades con los actores de la industria permitiendo que los órganos reguladores del sector energético trabajen en la integridad de las actividades petroleras sin dejar de lado el beneficio y respaldo para las comunidades creando así un nuevo diálogo.

 

Esther Nolasco

Estudiante de la carrera de ingeniería petrolera en el ITESCO; Secretaria del Capítulo Estudiantil SPE ITESCO; practicante en la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

 

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1 comentario

  1. Buen artículo, herramienta fundamental para que la sociedad trabaje en conjunto con la industria y ambos obtengamos los beneficios que nos puede brindar optar por nuevos metodologías.
    Felicidades Esther! Muy bien!

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