El reto, como acaba de explicar Pemex, es más grande de lo que parece

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En diciembre de 2018 Pemex presentó su prospectiva de producción petrolera donde estimaba que para marzo de 2019 revertiría la tendencia declinante y el número de barriles empezaría a aumentar. Por distintas razones ─que van desde fenómenos meteorológicos hasta problemas técnicos─ la empresa no ha podido alcanzar las metas que se planteó en el Plan Nacional de Hidrocarburos (PNH).

En una revisión de las estimaciones del PNH y los datos de producción real, encontramos que a Pemex le han faltado, entre 12 mil y 98 mil barriles diarios de producción para llegar a la meta. La declinación mensual en la producción petrolera desde enero de 2019 promedia 9 mil barriles diarios.

Fuente: Plan Nacional de Hidrocarburos, EBDI

 

 

El análisis

Distintos análisis apuntan en la misma dirección: para revertir la declinación petrolera, Pemex necesita invertir cada año más de 20 mil millones de dólares ─sin considerar el monto para pago de deuda. Históricamente, lo más que Pemex ha invertido son 16 mil millones de dólares, financiados principalmente a partir de la emisión de deuda.

Este año, Pemex invertirá alrededor de 10 mil millones de dólares y su expectativa es que en los siguientes años este monto pueda incrementarse a partir de un plan que incluye cambios fiscales, una modificación de su cartera de proyectos y mayor producción que genere ingresos más altos. Es en este contexto que hace unos días el director de Pemex, Octavio Romero, le dijo a El Financiero Bloomberg que la situación financiera de la empresa resultó ser peor de lo que imaginaba cuando tomó el cargo.

Esto ha modificado en las últimas semanas la expectativa de producción de Pemex. En diciembre de 2018 la Secretaría de Energía y Pemex presentaron una prospectiva de producción en el marco de la presentación del Plan Nacional de Hidrocarburos. El principal mensaje era que la empresa se enfocaría en aguas someras y campos terrestres ─las dos áreas donde acumula la mayor experiencia─ con el objetivo de revertir la declinación petrolera. El Plan, como explicamos en su momento, consideraba que para marzo de 2019 la producción cambiaría de tendencia decreciente a una incremental.

A 7 meses de este anuncio, los datos indican que, si bien ha habido un incremento en algunos meses, la producción se ha enfrentado a diversos problemas ──que van desde el cierre de operaciones por altos inventarios y condiciones climáticas hasta los problemas de operación de los sistemas de bombeo─ que han reducido el promedio de producción. La diferencia entre el Plan Nacional de Hidrocarburos y la producción real tiene separaciones que van, mes a mes, de los 12 mil a los 100 mil barriles diarios en promedio mensual.

Pemex modificó hace unas semanas su expectativa de producción al cierre del año e, incluso, señala que podría haber un repunte significativo para entonces. Además, es mucho más importante el promedio anual que solamente ver las variaciones mes con mes. Aún hay espacio para que Pemex pueda cumplir sus metas anuales. Pero, aunque no lo parezca, el efecto en realidad es acumulativo. Para compensar el volumen que no se alcanzó en un mes, la empresa necesita poner un esfuerzo adicional en el siguiente periodo para remontar el paso. Esto puede restarle el efecto positivo que generan tanto el desarrollo de los nuevos proyectos que tiene la empresa en su cartera, como los futuros que pueda desarrollar.

 

Los modelos que han ayudado a incrementar la producción rápidamente

Para Pemex, el cambio de modelo contractual y las asociaciones son dos herramientas del modelo energético nuevo que le han permitido incrementar producción. En Ek-Balam, donde Pemex decidió ser el único operador y cambiar su asignación por un contrato de exploración y producción ─el esquema de Migración Sin Socio─ la producción ha aumentado 3 por ciento cada mes. De los 31 mil barriles diarios que se extraían con el modelo anterior, ahora la empresa produce más de 43 mil

En las 6 áreas donde Pemex tiene asociaciones con empresas petroleras por la migración de CIEPs y COPFs así como la licitación de nuevos contratos, la tendencia de crecimiento es similar, aunque la escala es menor. En conjunto, estas asociaciones han logrado añadir 40 por ciento más producción ─alrededor de 8 mil barriles diarios de producción en un año de trabajo.

 

Hacia adelante, el efecto de las asociaciones tendrá un potencial importante de producción. Las estimaciones de CNH apuntan a que de 2019 al 2024 elevarán su producción hasta los 130 mil barriles diarios, aproximadamente.

Las asociaciones no sólo podrían ayudar a que Pemex alcance las inversiones de más de 20 mil millones de dólares que requiere, sino que también pueden complementar sus capacidades. Este panorama nos permite reflexionar sobre cómo complementamos a Pemex ─no sólo con tecnología y las empresas de servicios─ sino con asociaciones que inyecten recursos humanos, tecnológicos y financieros en los cuales, además, se comparta el riesgo.

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