Amín Vera: Socializando la inversión en energía: los SPACs como herramienta

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Por: Amín Vera

A pesar de ser una de las industrias más intensivas en capital, el sector energético en México tiene pocos accesos para los inversionistas no-institucionales o, incluso, individuales. Hasta hace un tiempo, sólo dos instrumentos permitían esta entrada de capitales: los Certificados de Capital de Desarrollo (CKDs) y los Fideicomisos de Inversión y Bienes Raíces (Fibras) o Fibras E.

Con un modelo energético cerrado y centralizado en Pemex, estos instrumentos (en particular las CKDs) materializaron inversiones y proyectos. A través de alguno de estos dos, una empresa aseguraba la intención de construir o mantener un proyecto de infraestructura y constituía un Fideicomiso, el cual levantaba el capital necesario a través de inversionistas. Los CKDs y las Fibras pueden alcanzar los 10 años antes de aportar un rendimiento.

Los principales inversionistas interesados en participar a través de estos instrumentos son las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) o grandes fondos de inversión quienes tienen capacidad para destinar montos de varias decenas de millones de dólares a largo plazo. Éstos son quienes podían esperar periodos de maduración de 10 años con incentivos como la exención fiscal por los rendimientos o las ganancias de capital.

La aparición en este año del Special Purpose Acquisition Company, o SPAC, para crear una empresa modificó este ecosistema de herramientas disponibles para capitalizar empresas antes de que los proyectos estén en marcha. Esta herramienta crea empresas públicas que se fondean a través del levantamiento de capital de distintos inversionistas antes, incluso, de tener un activo u operaciones.

Esta herramienta para cotizar públicamente, presenta una nueva oportunidad para que se creen nuevas empresas en el sector. Esto, a su vez, se traduce en nuevas oportunidades para que fondos de inversión privados de menor tamaño a los grandes institucionales tengan un acceso a la industria energética en contraposición de los CKDs y las Fibras.

Un SPAC, además, representa un cambio sustancial respecto a la forma en que operan los otros dos instrumentos tradicionales en el mercado mexicano. Al enfocarse y basar sus ganancias en proyectos específicos de desarrollo, el inversionista debe poner especial atención al tipo de proyecto que se va a desarrollar a través de una Fibra o un CKD, su capacidad para generar flujo y las amenazas que pueden detener su desarrollo. En el SPAC, por el contrario, la atención se centra en el equipo directivo y sus planes de inversión bajo los cuales integrará una cartera de proyectos que sean la base del desarrollo de negocios.

Otra diferencia sustancial es que, mientras que en el CKD y las Fibras la propiedad del proyecto se terceriza a través de un Fideicomiso, en el SPAC la relación es directa a través de una compra de acciones de la empresa.

En México sólo se ha concretado un solo SPAC: Vista Oil and Gas, el cual todavía tiene que pasar por un proceso de maduración que incluye concretar la compra de activos y arrancar producción en un periodo máximo de 24 meses a partir de su salida a la Bolsa Mexicana de Valores. Una vez que esto suceda, el valor de las acciones de Vista fluctuará en el mercado como ya lo hacen hoy las de América Móvil o Cemex.

Si bien para los inversionistas medianos y pequeños el acceso a la compra de las acciones de una empresa que cotizó a través de un SPAC no será inmediato (tienen que pasar por un proceso de decantación hacia mercados más pulverizados) representa la posibilidad de ampliar el número de compañías que se fondean a través del capitales privados.

 

Amín Vera

Analista senior de Inversiones de Black Wall Street Capital

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