¿Cuántos ‘Triónes’ necesitamos descubrir?

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Las reservas: un indicador clave de valor

Cualquier productor de cualquier industria sabe que su valor está determinado, en gran parte, por la calidad y cantidad de sus activos. En el caso petrolero, el valor de un productor, sea una empresa o país, está estrechamente relacionado con el valor de los recursos que podrá aprovechar en el futuro previsible. A esto se le llaman reservas. (Te recomendamos esta breve guía del Oil and Gas Financial Journal sobre la relación entre reservas y valor).

El valor de un país (desde la perspectiva petrolera) o de una empresa aumenta si las reservas de hidrocarburos crecen, y viceversa.

Evolución, o involución, de las reservas en México

Desde esta perspectiva, la pronunciada caída en las reservas de México durante las últimas décadas, ilustrada en la figura 1, no es una buena noticia.

Fuente CNH, Pemex

La situación es más crítica si se observa desde la perspectiva relativa. De los países en América que producen una cantidad significativa de petróleo, México es el único país que, entre 1994 y el 2014, vio caer sus reservas de forma constante, como se señala en la Figura 2.

Fuente: BP Outlook

2015, 2016 y 2017, en conjunto, no han traído un repunte. En estos tres últimos años, Pemex continuó siendo, por diseño, la única empresa que podía incorporar reservas en el país y, desafortunadamente, las reservas continuaron cayendo. De acuerdo con cifras de Pemex, la tasa de restitución de reservas probadas (que mide cuántos barriles de reservas se encuentran por cada otro que se extrae) ha estado más cercana al cero que al cien por ciento.

Si México quiere recuperar lugares en el liderazgo petrolero del mundo—o aún si sólo quiere conservar su posición actual—tiene que encontrar la manera de estabilizar la relación entre su producción y sus descubrimientos.

El tamaño del reto

Para poner el reto en su justa dimensión, decidimos calcular cuántas reservas probadas de crudo se necesitarían incorporar en México durante los próximos 14 años para que, al llegar a 2030, nuestro sector petrolero esté en una situación comparable a la actual, al menos desde la perspectiva de la ‘sostenibilidad’ de la producción. En términos técnicos, nos preguntamos cuántas reservas se tendrían que incorporar para mantener estable la relación reservas-producción (puedes encontrar una breve explicación sobre el indicador aquí). Utilizamos dos escenarios de planeación, que equivalen al escenario ‘máximo’ y al escenario ‘mínimo’ que la Secretaría de Energía reporta en su Prospectiva de Crudo y Petrolíferos 2016-2030.

Concluimos que, bajo el escenario máximo, en el cual México produciría cerca de 4 millones de barriles de crudo diarios en 2030, se necesitarían incorporar como reservas probadas 22 mil 326 millones de barriles de crudo. Bajo el escenario mínimo, que implica que México produzca poco más de 2 millones de barriles de crudo diarios en 2030, se necesitarían incorporar 11 mil 593 millones de barriles de crudo de reservas.

Para dar contexto sobre la escala, Trión—uno de los grandes descubrimientos de Pemex en años recientes—representa, de acuerdo con Pemex, reservas por 485 millones de barriles. Estas reservas son consideradas 3P, lo cual indica que aún hay un alto grado de incertidumbre en la estimación es probable que se revisen a la baja conforme los trabajos exploratorios continúen. Sin embargo, para este ejercicio, asumamos optimistamente que todas las reservas 3P de Trión eventualmente se conviertan en reservas probadas.

De regreso a nuestras estimaciones, se necesitarían 46 y 24 descubrimientos equivalentes a Trión durante los próximos 14 años (respectivamente, de acuerdo con los escenarios de planeación descritos) para mantener nuestra relación reservas-producción constante. Es decir, para no perder valor en la sostenibilidad de las reservas, se necesitan descubrimientos equivalentes a entre 3.3 y 1.7 Triones al año, dependiendo del ritmo de la producción.

Para explicar cuánta inversión se necesita durante los próximos años, fue necesario utilizar Rondas enteras como escala de medición. Para dimensionar esta otra cara del reto, la de la restitución de reservas, lo apropiado fue usar como base un proyecto histórico de nombre mítico: Trión. Ambas caras representan retos titánicos. En el transcurso de las próximas semanas, traduciremos el reto de las inversiones y la incorporación de reservas directamente a actividad exploratoria. Mientras tanto, sobra decir que el número de pozos exploratorios que actualmente se están perforando cada año se tiene que multiplicar.

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