Competencia en todos los eslabones de la cadena de valor

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Una industria, cualquier industria, sólo puede ser tan competitiva como el eslabón menos competitivo, más débil, en su cadena de valor. Es un punto de partida simple, que el nuevo modelo energético mexicano reconoce plenamente.

Considera, por ejemplo, la gestión de la infraestructura de transporte y distribución de energéticos. Tanto el CENACE como el CENAGAS se crearon para garantizar que los competidores tengan posibilidades equitativas de acceso al mercado. En el mercado de gasolinas, la celebración de procesos de temporada abierta, en los que una parte considerable de la infraestructura de Pemex se pone a la disposición del mercado, busca generar competencia en la importación y transporte de petrolíferos. La reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que explícitamente menciona que, bajo el nuevo modelo, Pemex no debe condicionar el suministro a la exclusividad en la ‘última milla’ de la distribución de combustibles, apunta también en esa dirección.

En conjunto, todas estas decisiones mandan la misma señal. Más que normarse como espacios comerciales separados, las decisiones regulatorias sobre cada eslabón se deben entender a partir de su interrelación con toda la cadena de valor, buscando que la competencia, en una parte, abone a la competitividad en otra.

Sin embargo, hasta hace unos días —cuando la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) puso a disposición del público la información que le transfirieron Pemex y el Instituto Mexicano del Petróleo— esta misma perspectiva no se había extendido por completo al terreno de la información. Voces críticas de la apertura argumentan que Pemex, al haber recolectado toda esta información, debe conservar su exclusividad sobre ella.

Al esgrimir este argumento, ignoran que el monopolio informativo corresponde al modelo antiguo. Bajo el nuevo modelo energético mexicano, la exclusividad en información básica lastima la competitividad del mercado —no sólo del eslabón de la información sino del resto de la cadena.

Aun de cara a esta oposición, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) emprendió dos acciones significativas que demuestran su compromiso por alimentar la competencia, procurando el bien mayor. Primero, publicó buena parte de la información del subsuelo de México en el portal del Centro Nacional de Información de Hidrocarburos (CNIH) y en segundo, anunció el inicio de la construcción de una litoteca nacional, que concentrará los núcleos y muestras que se han obtenido de los pozos petroleros por décadas.

Estos son pasos importantes para consolidar el nuevo modelo energético mexicano en al menos dos sentidos. “El pilar de cualquier proyecto de inversión es el conocimiento”, explicó recientemente Juan Carlos Zepeda, comisionado presidente la CNH. Por lo tanto, “necesitamos atraer todas las capacidades de análisis de la industria internacional para que nos ayuden a entender el potencial de nuestros yacimientos”.

La primera parte de la declaración del comisionado presidente se enfoca en la necesidad de garantizar el acceso a la información para atraer las inversiones que necesitamos. La segunda, habla del beneficio del análisis no sólo desde una empresa, sino desde una serie de empresas. A continuación exploramos ambas.

Nadie invierte a ciegas

Desde hace décadas, antes de perforar cualquier pozo, la industria invierte en adquisición de información sobre el subsuelo. Es un paso indispensable para reducir el riesgo exploratorio de cualquier proyecto, que en la industria petrolera tienden a implicar costos de decenas o cientos de millones de dólares. Por lo tanto, en el mundo petrolero actual, es prácticamente imposible justificar la inversión en un proyecto de exploración y producción sin tener información de calidad sobre el subsuelo.

Por su larga tradición petrolera, México tiene una buena cantidad de información geológica acumulada. El CNIH, que se creó bajo el nuevo modelo energético mexicano para administrar de forma independiente la información de hidrocarburos del país, ya contiene los datos de 226 estudios sísmicos 3D; 271 estudios de sísmica 2D y 30 mil 366 pozos. (Para más información sobre el CNIH y la administración de sísmica en el país, consulta esta guía de Pulso Energético). 

El interés y la importancia de la información que concentra el CNIH quedan claros a partir de las inversiones que han atraído: datos de la CNH muestran que a septiembre de 2016 se comercializaron a través del Centro 152 paquetes de información por los cuatro concursos de la Ronda Uno (pg 546). Esto representó un ingreso extraordinario para la CNH de 520 millones de pesos. Además, el nuevo modelo energético mexicano ya atrajo la inversión de más de 2 mil 500 millones de dólares en el desarrollo de nueva información sísmica.

Muchas cabezas piensan mejor que una

La interpretación de la información sísmica y geofísica es igual ciencia que arte. Al ver mapas de sísmica, las compañías llegan a diferentes conclusiones —como las diferentes estrategias de las diferentes compañías en cada ronda sugieren. La dispersión de los valores de las ofertas en cada uno de los bloques que se ofrecieron en la Ronda 1.2 (en unos la diferencia entre la oferta más baja propuesta y la más alta llegó a ser de hasta 36 puntos) es un ejemplo particularmente ilustrativo. Demuestra que, donde una compañía ve una gran oportunidad, otra puede ver un recurso poco atractivo, y viceversa.

El reciente descubrimiento de Eni en un horizonte más profundo de lo que Pemex había identificado también demuestra el concepto. Como John Padilla, managing director de IPD Latin America explicó en un artículo reciente para Pulso Energético:

“Esto no es, de ninguna manera, un revés para Pemex; sino un reflejo de la esencia y el espíritu de lo que la reforma energética le trajo a México: una variedad de actores con distintas experiencias, puntos de vista geológicos, perfiles de tolerancia al riesgo y estructuras de capital”.

En pocas palabras, muchas cabezas piensan mejor que una.

Conclusión

La serie de decisiones de la CNH, reafirmando su compromiso con la competencia y el acceso a la información, sientan precedentes importantes y forman una buena base para construir una industria. Sin embargo, aún creemos que, mientras se construye la regulación para terminar de definir los términos del uso de información geológica, se pueden reafirmar aún más.

Como explicamos en nuestro análisis sobre el crowdsourcing petrolero, países como Estados Unidos reservan la información geológica y sísmica básica (bruta) por periodos cortos. Esto permite generar intercambios de información y aprendizajes conjuntos a nivel industria —que tiende a traducirse en mayor inversión y mejores posibilidades de éxito futuro. En la medida en que la CNH adopte medidas similares, la curva de aprendizaje de la industria se aplanará y, en consecuencia, la competitividad del sector de exploración y producción mexicano crecerá más rápidamente.

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