México: Epicentro exploratorio

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La industria petrolera ha vivido momentos muy complicados en 2020: recortes de presupuesto, demoras operativas y diferimientos de inversión han sido temas recurrentes. Dentro del sector, la exploración es particularmente vulnerable a los vaivenes del precio del barril, esto es debido a la incertidumbre que la rodea como una apuesta incierta con gran potencial, pero también con gran riesgo.

Según nuestro Offshore Exploration Well Tracker, en México se habrán perforado 19 pozos en 2020 contra los 17 pozos perforados en 2019. Regionalmente, sólo Estados Unidos se acerca con 17 pozos y Guyana queda como un distante tercer lugar (6). Algunos asumirán que esto se debió a los pozos exploratorios de Pemex, pero sólo 30% le corresponden. El otro 70% fueron perforados por petroleras privadas con contratos derivados de la Reforma Energética.

Gracias a la confianza del sector privado es que México se volvió un epicentro exploratorio en 2020 a nivel global. Este hito es digno de recalcar, ya que pocos tienen la voluntad para gastar US$40-100MM en un pozo exploratorio offshore con 10-40% de probabilidad de éxito. Aún con un descubrimiento, pueden pasar de 4 a 8 años antes de la etapa de producción. Ya produciendo pagarán 60-90% de sus utilidades en impuestos. Todo esto sin arriesgar un centavo del erario.

La exploración es un negocio complejo donde sólo se persiguen las mejores oportunidades. Las petroleras tienen oportunidades de inversión alrededor del mundo. El que hayan arriesgado su capital explorando en México durante un año como 2020 nos indica el nivel del potencial existente.

Recordemos que desde 2018 no ha habido licitaciones, y que el “inventario” de oportunidades es limitado. Muchos equipos de Nuevas Oportunidades antes enfocados en México ahora bien puede estar poniendo atención en Guyana, Sudáfrica o Brasil. La competencia por capital es feroz y constante.

Pemex tiene limitaciones financieras y operativas que han llevado al Gobierno a decidir parar sus actividades en aguas profundas. ¿No es preferible reactivar las licitaciones para que los privados puedan arriesgar su capital generándole ingresos al Gobierno en caso de éxito? ¿De verdad preferimos dejar nuestra riqueza en el subsuelo con el reloj en contra y las energías renovables a la vuelta de la esquina?

Por el bien de México, espero que no.

Pablo Medina es miembro fundador de Welligence, consultora enfocada en el uso de big data analytics en el sector petrolero. @PabloWelligence


Las afirmaciones y opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del o los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Pulso Energético ni de la AMEXHI.

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