Gas natural – ¿Cómo llevar la producción al mercado? (Sin perder la cordura en el intento)

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México presenta una alta dependencia al gas natural proveniente de Estados Unidos. En el marco de las implicaciones de la tormenta invernal Texana de este mes de febrero de 2021 y la conversación necesaria sobre la posible modificación a la Ley de la Industria Eléctrica, me parece útil abrir una conversación sobre la producción nacional de este hidrocarburo y cómo llevarlo al usuario final.

Hemos oído muchas veces la lógica alrededor del gas natural: el acceso a gas natural brinda competitividad al sector industrial y a la generación eléctrica, lo cual es clave para el desarrollo económico de varias zonas del país, como Monterrey, la Laguna, el Bajío, Veracruz, entre otros.

México abrió el sector del gas natural a la participación privada en las actividades de transporte, distribución, almacenamiento y comercialización en 1995. El consumo nacional de gas natural creció a tasas aceleradas, pero hacia los años 2010 – 2013 en el país se observaban varios problemas en relación a la empresa productiva del estado: (i) el régimen transitorio de ventas atadas parecía eterno, (ii) el precio regulado era insuficiente para incentivar un cambio de tendencia en la caída de producción nacional, (iii) el Sistema Nacional de Gasoductos vivía en alertas críticas, (iv) desconocimiento sobre procesos en Pemex Exploración y Producción y; finalmente (v) la red de gasoductos crecía únicamente porque la CFE empezaba licitaciones.

Es decir, la apertura de 1995 fue insuficiente para alcanzar un mercado competitivo en beneficio de los usuarios.

En contraste, en Estados Unidos se vivía el momento de mayor crecimiento. La fracturación hidráulica incrementó la oferta y redujo los precios en beneficio de toda Norteamérica. Los recursos no convencionales revolucionaron la matriz energética del planeta y permitieron a nuestro vecino del norte una recuperación veloz de la crisis financiera del 2008.

Por ello existió una política pública mexicana en materia de gas natural que empieza por abrir a particulares la posibilidad de explorar y producir mediante contratos suscritos con la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Además, se creó el Centro Nacional de Control del Gas Natural, se liberó el precio e inició la publicación de información –precios y flujos–.

Sin embargo, persisten diversos retos para que a la fecha México alcance un mercado de gas natural competitivo, en favor de los usuarios, que propicie un mejor aprovechamiento de sus reservas.

Existen retos regulatorios para desarrollar ductos, un monopsonio y falta de capacidad disponible en los gasoductos que implican dudas sobre el valor al que los contratistas podrán comercializar el gas natural que producen.

Las empresas podrían concluir que sobrestimaron el valor del gas natural, particularmente los ganadores de campos en producción de la ronda 1.3, quienes desde el inicio de operaciones encontraron a la empresa productiva del estado como único comprador para el gas natural húmedo. Las condiciones desventajosas en los contratos de venta de gas natural que se vieron obligados a suscribir, hacen desear un centro de procesamiento de gas natural propio que además permita una mejor recuperación de los líquidos del mismo. No debería sorprendernos si proyectos modulares empiezan a construirse en el interior de las áreas contractuales.

Ahora bien, incluso si una empresa supera el reto de recuperar adecuadamente sus líquidos o si la producción es suficientemente seca para cumplir con la norma de calidad desde la salida del pozo, aún no terminan los retos. El desarrollo de líneas de recolección para hacer llegar la producción a los sistemas de transporte actuales, donde se encuentran los usuarios, exige una sofisticada estrategia regulatoria: permiso de transporte de la Comisión Reguladora de Energía –posiblemente con tarifas y temporada abierta–, contratos con comercializadores, autorizaciones ambientales, Sistema de Administración de Seguridad Industrial, Seguridad Operativa y Protección al Medio Ambiente, evaluación de impacto social y cumplimiento a la regulación estatal.

Los permisos de comercialización limitados al área contractual son insuficientes para la venta en los sistemas de transporte, por lo que se requiere un permiso adicional o contratos con comercializadores especializados.

Para cumplir con una política de riesgos razonable, se requiere contar con transporte en base firme. Jugar en interrumpible es un deporte extremo que sólo algunas empresas sofisticadas pueden practicar. La capacidad de transporte disponible es limitada, por lo que para algunos sistemas es necesario obtener una sesión de capacidad, en muchos casos de CFEnergía.

Relato un caso complejo más: si el contratista pretendía exportar el gas natural de sus campos, realizando una actividad de licuefacción en sitio y ahorrarse las complejidades anteriores, deberá atender un cambio regulatorio: en diciembre de 2020 se modificó el acuerdo en materia de permisos de exportación, por lo que los plazos máximos de los permisos fueron acotados a cinco años –en lugar de veinte– y los requisitos para obtener el permiso de la Secretaría de Energía contienen una discrecionalidad mayor. No hace falta perder la cordura: una estrategia regulatoria permitirá el éxito a cada empresa.

El mercado de gas natural mexicano presenta fundamentales sólidos –oferta y demanda profundos– que impulsarán a los participantes a sostener el incremento de consumo del hidrocarburo, a empujar la aprobación de proyectos y a encontrar las vías para maximizar el valor de la producción de cada contrato. Pero habrá que ir más allá: México requiere una política energética que propicie el máximo aprovechamiento de sus reservas en gas natural, que permita un mercado eficiente donde existan incentivos de mercado para producirlo, o pone en riesgo el enorme valor económico de las reservas de gas natural.

Se tratan de varios miles de millones de barriles de petróleo crudo equivalente. ¿estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que sería una locura dejarlos morir?


David E. Rosales Hernández es Gerente de Energía en Grupo Urbán Corporate

Twitter: @DavidRosalesH


Las afirmaciones y opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del o los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Pulso Energético ni de la AMEXHI.

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