La velocidad para desarrollar los yacimientos encontrados

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La nueva administración ha dejado en claro que busca resultados rápidos en la industria petrolera. El objetivo sigue siendo, igual que desde hace más de 10 años, darle la vuelta a la declinante tendencia en la producción de hidrocarburos. Desde 2004, hemos dejado de producir 100 mil barriles diarios de crudo y 200 millones de pies cúbicos de gas natural cada año.

Buena parte de este objetivo requiere nuevos descubrimientos. La otra, igual de importante, es acelerar la entrada a producción de nuevos proyectos.

Desafortunadamente, no se soluciona solamente pisando un acelerador. Por más velocidad que las compañías le metan, alcanzar un desarrollo constante toma tiempo. El desarrollo de la actividad exploratoria implica una serie de pasos consecutivos como los que explicamos en nuestras guías de La Producción de Gas y Petróleo, que ninguna empresa se puede “saltar” porque implica la perforación de varios pozos, el desarrollo de infraestructura, análisis de las pruebas de producción, etc.

Una revisión a los tiempos de desarrollo de los proyectos nos muestra que Pemex ha pasado por largos periodos de ejecución de los proyectos, ya sea por insuficiencia presupuestaria o por redimensionamientos económicos de sus proyectos. Un ejemplo es el desarrollo de Lakach —que es un proyecto de gas natural en aguas profundas— le ha tomado a Pemex casi 12 años entre su primer descubrimiento y no ha arrancado una producción comercial. Sinan, otro proyecto de aceite ligero en aguas someras, tomó casi 10 años para desarrollarse. En proyectos que tienen condiciones técnicas más favorables para la empresa, como Ku-Maloob-Zaap, el proceso se ha acortado a menos de 4 años. Este punto es crucial: aún los proyectos que se desarrollaron más rápido le han tomado casi un lustro a Pemex para llevar a producción inicial. Como un ejemplo internacional, en Guyana se descubrió el campo Liza en 2015 y su first oil podría llegar entre 2019 y 2020.

Tiempo entre el descubrimiento hasta el first oil

(años)

¿Cómo se compara esto con el desarrollo que alcanzan otros proyectos? En promedio, el desarrollo de un proyecto de aguas someras llega a tomar entre 5 y 6 años. En este promedio están proyectos como Hokchi, AMT o Zama quienes han acortado los tiempos de desarrollo considerablemente.

En el caso de los dos primeros proyectos, el tiempo entre el descubrimiento y su licitación ha sido considerable. Por ejemplo, en el caso de Hokchi, pasaron casi 6 años entre que se perforó el primer pozo que dio como resultado el descubrimiento del yacimiento y la licitación de 2015. Entre ese año y la primera producción del yacimiento, pasaran otros 5 años con los trabajos del consorcio Hokchi. En AMT (Amoca, Teocalli, Miztón), el descubrimiento que se hizo en 2003 pasó casi 12 años sin desarrollo hasta que se realizó la licitación donde Eni logró la adjudicación de un contrato el cual planea arrancar producción en sólo 4 años.

Acortar los tiempos de Pemex. Uno de los principales factores para acelerar el desarrollo de los proyectos es asegurar la suficiencia presupuestaria de los mismos proyectos. Los 75 mil millones adicionales de inversión que anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador durante el periodo de transición y que refrendó el fin de semana durante el anuncio del plan de refinación son, sin duda, un elemento positivo de apoyo. No obstante, también es necesario encontrar fuentes de financiamiento que sean constantes en el tiempo y no sólo de un año. En este aspecto, Pemex tiene la oportunidad de buscar nuevas asociaciones con empresas privadas para complementar sus inversiones y asegurar un desarrollo más rápido de los yacimientos.

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