La nueva política energética nacional

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El Proyecto de Nación 2018-2040 incluye varias metas para la formación de una política energética nacional.

Aquí evaluamos estas propuestas:

 

  1. Revisar los procesos de adjudicación y la legalidad de los contratos otorgados

Los procesos de adjudicación de contratos petroleros han sido reconocidos mundialmente por su transparencia. Incluso, han sentado un antecedente como un nuevo estándar en la industria internacional. Queda poco claro a qué se refiere el Proyecto de Nación cuando se emplea el término “revisar” pero si se utiliza como sinónimo de renegociación de los términos ya pactados, la traducción es un golpe contra la honorabilidad del País para sostener sus compromisos ya pactados.

 

  1. Hacer del dominio público las asignaciones que Pemex reciba de la Secretaría de Energía

Esta información ya es pública y puede consultarse aquí: http://asignaciones.energia.gob.mx/motorBusqueda.Aspx

Un mapa de la localización de cada una puede consultarse en el mapa interactivo del Centro Nacional de Información de Hidrocarburos (CNIH) https://portal.cnih.cnh.gob.mx/iicnih2/?lng=es_MX

 

  1. Poner a disposición del público, de manera sencilla y lo más desagregada posible, los resultados de la exploración y extracción de hidrocarburos.

Esta información también ya existe aunque sus herramientas pueden mejorarse.

 

  1. Integrar de manera plural los órganos reguladores para disminuir la posibilidad de una captura por parte de los intereses privados.

Los órganos reguladores del sector energético cuentan con mecanismos que les otorgan independencia y autonomía para ser imparciales, pues pueden retener los ingresos que obtengan por la administración de contratos y servicios financieros, así como el ejercicio de estos recursos.

También están las reglas que se establecen para tratar los distintos temas con la industria a través de audiencias que son acordadas con antelación y registradas.

Adicionalmente, están los mecanismos de control que se autoimponen los órganos reguladores para asegurar que los asuntos generales sean tratados con la transparencia suficiente.

 

  1. Asociar indisolublemente la política energética a la política ambiental y a la política industrial.

Coordinar mejor las políticas energética, ambiental e industrial ayudaría a definir mejor la estrategia de inversiones tanto del país como de las compañías. También daría mayor claridad sobre las necesidades de inversión, generaría eficiencias entre los proyectos y mejoraría la planificación sectorial.

 

  1. Evaluar la participación de México en la Agencia Internacional de la Energía, creada para defender los intereses de los países industrializados frente a los productores de petróleo.

La adhesión de México a la IEA fue una de las acciones reconocidas en el mundo como un paso adelante en la apertura energética del país. Evaluar una posible salida de la Agencia, implicaría dejar un lugar vacío en la mesa de pláticas del sector energético mundial que reduciría la capacidad de influencia de México en la conversación internacional.

 

  1. Explorar la posibilidad de un mayor acercamiento y mejor coordinación con la OPEP

Aunque la cooperación internacional siempre es deseable en temas energéticos, México está en una inercia donde se acerca más a la OCDE y menos OPEP. Esto, bajo la lógica de que el país se quiere entender más como una economía cooperativa y de avanzada.

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