La apertura energética es una gran oportunidad para Baja California, sede del debate presidencial

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Idea clave: En energía, Baja California parece una isla. Tal y como le pasó al sector energético mexicano en general antes de la reforma de 2013, estar aislada del resto del país (o del mundo, en el caso mexicano) tiene un impacto directo en el bolsillo de los baja-californianos.

Para el debate: El debate del domingo, cuando aborde el tema de comercio, será una gran oportunidad para que los candidatos expliquen su visión en materia de inversión, comercio e intercambio de energía. Tanto Baja California como el País están en el dilema de decidir entre integración o aislamiento, competencia internacional o monopolio local. Esas son las preguntas.

Para prepararte para el debate: La región consume mucha energía, por eso el tema es tan importante. Baja California y Baja California Sur son de los primeros lugares en el ranking de “intensidad energética”. Esto quiere decir que necesitan usar más energía para producir cada peso de su Producto Interno Bruto (PIB).

En 2016, cada millón de pesos de PIB de la región ”costó”15.9 megawatts-hora (16.6 Baja California y 15.2, Baja California Sur). El promedio nacional está en 11.6 megwatts-hora, así que los números de Baja no son para estar orgullosos.

Tip de experto: cada megawatt-hora representa unos 20 mil focos ahorradores prendidos.

Gráfica 1: Intensidad energética de Baja California y Baja California Sur
(megawatts-hora por millón de pesos de PIB)
*PIB a precios corrientes de 2016, generación eléctrica de 2016.
Fuente: INEGI, Sistema de Información Energético, Sener.

 

Baja California Sur tiene la electricidad más cara del país. Cuesta, en promedio, 2 mil 458 pesos generar un megawatt-hora, 50 por ciento más caro que el promedio en México. El doble que Nogales, la zona más barata.

Gráfica 2: Precios de Energía de Nodos Distribuidos
(Pesos por megawatt-hora durante abril de 2018)
Nota: Los datos se elaboraron a partir de los precios por nodo promedios por día de cada nodo durante el mes completo. 
Fuente: Elaboración propia con datos del Sistema de Información Energética, Sener y Cenace.

¿Por qué? La red eléctrica de Baja California se divide en tres sistemas que están totalmente aislados de sí mismos y, al mismo tiempo, de la red eléctrica del resto del País. Es un pequeño archipiélago. Esta carencia de infraestructura deja grandes espacios de la península sin servicio eléctrico o con limitado acceso, incluso para las telecomunicaciones. Es el ejemplo perfecto de que el aislamiento reduce la competencia, la inversión… y esto le cuesta al consumidor.

La electricidad de menor costo se obtiene, muchas veces, de las importaciones de electricidad que se realizan desde Estados Unidos. Es un claro beneficio del comercio energético.

 

Mapa 1: Red eléctrica nacional

Fuente: Prodesen 2017-2030

 

Eso fue la luz. ¿Y el gas?

Salvo algunas ciudades al norte de Baja California, el resto de la península no tiene acceso a gas natural. Esto provoca que la generación de electricidad depende de alternativas más sucias y caras como el diésel o el combustóleo. También limita la competitividad de la industria local —que depende del gas como un insumo primario de bajo costo. Los hogares no tienen otra alternativa más que el gas LP.

Todos los Estados fronterizos con Estados Unidos tienen un uso intensivo de gas natural, particularmente por la cercanía para importar el combustible que se produce en los campos de shale. De los 6 Estados que colindan con Estados Unidos, Baja California tuvo un consumo promedio en relación a los demás Estados a pesar de su limitado acceso, aunque aún está muy por debajo de Nuevo León y Tamaulipas.

Gráfica3: Consumo de gas natural por Estado
(Millones de pies cúbicos anuales)
Fuente: SIE; Sener, INEGI.

Con este panorama, la competitividad de Baja California depende de mejorar su conectividad con el resto del país o con Estados Unidos.

Queda pendiente:

Conectar uno de los 3 sistemas eléctricos aislados de Baja California al resto del País.
• Seguir las evaluaciones para construir una central de regasificación de gas natural en La Paz y un ducto que transporte el combustible a lo largo de la península.
Transformar la matriz energética para incluir nuevos tipos de combustibles y más energías renovables (las subastas eléctricas recientes han anclado la inversión para la construcción de nuevos proyectos eléctricos solares y eólicos de abasto para la península).

 

La luz al final del túnel es más barata: En energía, el comercio es muy importante. La apertura a inversiones, como se está empezando a ver claramente en Baja California en el segmento de gasolinas, resulta no sólo en competencia y nuevas marcas. También en desarrollo de infraestructura. Mejor y mayor oferta.

En conclusión: En energía, Baja California no va tan bien. Pero la apertura empieza a cambiar el panorama. Es un gran ejemplo de lo que está pasando en México en general. Para salir de los problemas actuales, vale la pena acelerar apertura en toda la cadena de valor de la energía: desde exploración y producción de gas y generación de electricidad hasta distribución de gasolinas y luz.

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