Garantizado: Aún sin producción, efecto de Rondas 1, 2 y 3 representa mínimo 37 mil millones de dólares en inversión, impuestos.

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El Dato: Las inversiones que ya se aprobaron y las contraprestaciones e impuestos que ya se están pagando al Estado representarán una derrama económica de 37 mil 606 millones de dólares a partir de los contratos petroleros.

 

El análisis:

Pocas son las industrias que, antes de iniciar producción, representan ingresos importantes para el Estado. La industria petrolera es una de ellas.

El desarrollo de los proyectos petroleros representa para cualquier país una fuente de ingresos importante y recurrente que inicia incluso antes de que los proyectos sean productivos. En México, por ejemplo, ya estamos viendo inversiones en exploración y en el desarrollo de los contratos; además, tenemos ingresos importantes por las contraprestaciones e impuestos que se pagan al Estado por la actividad petrolera.

Tomando en cuenta todos los proyectos y planes que hasta el momento ha aprobado la Comisión Nacional de Hidrocarburos, encontramos que en el periodo de 2015 a ─aproximadamente─ 2050, se generará una derrama económica (por inversiones y pagos al Estado) de 37 mil 607 millones de dólares. De este monto, alrededor de 6 mil 707 millones ya se ejecutaron a partir de los estudios de exploración superficial (las llamadas ARES), las actividades de los planes de exploración y desarrollo ya ejecutadas, los bonos de desempate de las licitaciones petroleras y los ingresos por cuotas contractuales e impuestos de exploración y extracción.

 

De 2019 a 2024 vendrá una segunda “ola” de trabajo que se verá un poco diferente ya que, si bien se seguirán haciendo inversiones en exploración y producción, algunos de estos contratos entrarán en franco desarrollo.

 

Esta segunda fase tiene una característica adicional: al no haber nuevas rondas de licitación, los bonos de desempate desaparecen de las estimaciones de derrama económica, así como algunos proyectos de ARES que se desarrollen fuera de los planes de exploración aprobados para los contratos. En su lugar, los ingresos por cuotas contractuales aumentan al igual que el impuesto por actividades de Exploración y Extracción, que representan más de 150 millones de dólares de ingresos fiscales.

En total, entre 2019 y 2024 podrían generarse 16 mil 237 millones de dólares en inversiones en proyectos petroleros y en ingresos para el país.

A partir de 2025 y hasta el final de los proyectos hoy aprobados, la derrama generaría otros 14 mil 662 millones de dólares adicionales, que corresponden principalmente a las inversiones por mantenimiento de infraestructura y por tecnologías de recuperación mejorada e incentivada.

Cabe recordar que buena parte de las inversiones que ya han sido aprobadas todavía no consideran el desarrollo de los proyectos en aguas profundas o, incluso, la exploración en varios de los contratos de las rondas 2 y 3 que, en los próximos meses, someterán sus planes a la aprobación de la CNH.

Además, estos montos que analizamos aún no consideran el impacto económico más importante de un proyecto petrolero: la producción. Cuando los proyectos entran en fase productiva, se generan ingresos para el Estado de, en algunos casos, varios múltiplos más de lo que se invirtió inicialmente.

Hasta ahora hemos sido exitosos en atraer estas inversiones que representan un ingreso importante para el país. La pregunta que ahora nos debemos responder es si le daremos continuidad a los contratos que hoy representan un impulso para la producción del país, generan ingresos y no demandan inversión pública para llevarse a cabo.

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