¿Estamos construyendo un mercado energético?

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Una de las preguntas más importantes que se plantearon esta semana en la Convención Nacional Petrolera fue: ¿estamos generando un mercado de energía donde distintas empresas pueden coexistir sin barreras de entrada arbitrarias, con oferta de productos donde ningún competidor puede influenciar el precio y presentando distintas ofertas al cliente? Es decir, ¿estamos construyendo un verdadero mercado energético?

A pesar de que una empresa sigue siendo central en el modelo, hay señales tempranas de un entorno de competencia creciente. En exploración y producción, donde los periodos de maduración de los proyectos son de largo plazo, estas señales están en la competencia por los contratos petroleros, la pluralidad de fuentes de información y la diversificación de fuentes de producción.

Como lo explicaron Enrique Hidalgo y Luis de la Calle en la Convención, México está transitando de ser un sector centrado en un solo jugador a la formación de un mercado donde diferentes actores convivan y tengan la oportunidad de ser competitivos que permita aprovechar todo el potencial energético de un país —lo cual no sucedería en un modelo cerrado y centrado en un solo jugador.

¿Qué tan avanzados estamos en la creación de este mercado petrolero en exploración y producción? Tomando prestados algunos conceptos de competencia, el sector petrolero ya pasó de reflejar indicios a tener señales de la formación de un mercado.

 

  1. Gran número de productores y consumidores

Hasta el momento se han otorgado 107 contratos petroleros. Como explica la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Pemex es la empresa que más contratos ha ganado, 14 en total. Esto significa que ninguna empresa tiene más de 14 por ciento de los contratos petroleros otorgados.

La existencia de múltiples competidores, en una industria tan intensiva en el capital del conocimiento, permite tener una multiplicidad de puntos de vista que apoyan a la industria general.

Los efectos de la presencia de distintas empresas son tangibles, como lo explica la Agenda 2040 de Amexhi como:

  • Genera un mayor ingreso al estado a través de las contraprestaciones por la actividad petrolera y el pago de impuestos.
  • Inversión de distintas empresas para el desarrollo del sector y del país.
  • Mayor número de iniciativas de proyectos sociales y ambientales.
  • Aparición del consumidor como un agente económico
  • Asegurar que los contratos son adjudicados bajo las mejores condiciones de cada proyecto.

 

2. Ningún jugador es suficientemente grande para afectar al mercado

En un mercado con competencia, las empresas pueden entrar y salir del mercado sin generar un impacto en él. En el sector petrolero, la presencia de una multiplicidad de compañías participantes disminuye la dependencia de la actividad de una sola compañía y diversifica las fuentes de conocimiento, de información y de financiamiento.

Las licitaciones petroleras no sólo han sido exitosas en adjudicar bloques y atraer inversión, sino también en promover la participación de empresas con distintos perfiles y capacidades de operación. Hasta el momento hay 72 empresas petroleras en México —incluyendo a Pemex— que ya participan en el sector.

Además, en este mercado naciente, la capacidad de las empresas para obtener un contrato sin trato discriminatorio ni en condiciones dispares, opera como fuente de cimentación de un sistema competido que alienta la diversidad de actores.

3. Transparencia, suficiencia de información y de acceso completo

La suficiencia de información funciona como aliciente a la competencia en cualquier mercado. Entre más información exista —que pueda ser contrastada, analizada y utilizada— las posibilidades de que se formen barreras que trunquen el desarrollo futuro del sector, se reducen. La falta de información limita la participación de las empresas y entorpece la facilidad para entrar y salir de un mercado en particular. Además, aumenta la discrecionalidad para imponer barreras a un mercado y trunca el desarrollo futuro.

La transparencia en el sector petrolero se mide a partir de 3 ejes principales: el acceso a la información que ya se generó a través de sísmica y que se deposita en los data romos; las respuestas a las inquietudes de la industria en las sesiones de aclaraciones de las licitaciones y la claridad del origen y destino de los recursos petroleros a través del Fondo Mexicano del Petróleo.

Como resultado de estos tres ejes, se creó una regulación sólo para permitir la obtención, procesamiento y reprocesamiento de toda la información geológica con la que cuenta el país en el Centro Nacional de Hidrocarburos; se han contestado 3 mil 469 comentarios o solicitudes de aclaración sobre los procesos de licitación, los modelos de contratos o el esquema de contratación; el Fondo Mexicano del Petróleo ha recibido y transferido 1 billón 232 mil 156 millones de pesos por ingresos provenientes de la exploración y producción petrolera desde 2015, año en que se inició el conteo de estos flujos.

 

Como dijimos anteriormente, la formación de mercados no se da al día siguiente de firmar decretos y hacer mandatos en toda la cadena de valor. La formación de un mercado se genera a partir de generar las condiciones necesarias de competencia y permitir que las distintas fuerzas que convergen en el mismo sector tengan reglas claras.

El mercado petrolero de México apenas está en sus etapas tempranas de competencia, ¿Qué nos hace falta para mantener el rumbo? ¿Dónde más podemos trabajar para mejorar la competencia en el sector y gestar un mercado más complejo, robusto y resiliente?

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