El Plan para atraer 13,500 millones de dólares a E&P

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El pico de demanda de petróleo que, de acuerdo con la consultora McKinsey, se prevé suceda alrededor de 2033, pondrá un reto importante sobre los proyectos energéticos en el mundo. En su último reporte sobre México, McKinsey explicó que con este panorama, los campos mexicanos que se quieran desarrollar en los siguientes años tendrán que reducir sus costos y acelerar su desarrollo, de lo contrario al menos 30 por ciento de la cartera de proyectos del país será económicamente inviable.

Para alcanzar el desarrollo de estos yacimientos, las inversiones necesarias —de acuerdo con McKinsey— son cuantiosas. Las estimaciones de la empresa indican que de aquí a 2030 se necesitarían entre 73 mil y 162 mil millones de dólares de inversión sólo en el que se sumen a una estrategia clara de proyectos de costos bajos y de desarrollo acelerado.

“Los operadores deberán redefinir sus portafolios y aprovechar las nuevas tecnologías disponibles () así como mejorar la colaboración entre la industria (como los equipos prefabricados o modulares) para mejorar la eficiencia y acelerar el desarrollo de sus yacimientos clave. Al mismo tiempo, el gobierno deberá definir qué mecanismos e incentivos aplica para asegurar el desarrollo de sus reservas antes de que se alcance el pico en la demanda”

Alcanzar estos objetivos no sólo tendrá como beneficio que la producción petrolera de México podrá crecer que se generarán nuevos ingresos para el Gobierno, sino que se podría asegurar la viabilidad de las actividades petroleras en la siguiente década.

 

Las inversiones que se deben realizar

La meta que pone McKinsey para México no es menor. El monto de 73 mil a 162 mil millones de dólares en un periodo de 2019 a 2030 implica que cada año se deben invertir entre 6 mil 636 y 13 mil 500 millones de dólares anuales.

En el pasado Pemex ha invertido este volumen de recursos, pero a costa del deterioro de sus finanzas. Para poder ejecutar estas inversiones, la empresa incurrió en grandes emisiones de deuda. Desde 2016 no hemos vuelto a alcanzar estos montos de inversión e, incluso, hoy Pemex depende de las transferencias del gobierno federal para realizar todas las inversiones que requiere, las cuales seguirán dándose por los siguientes años. Para ayudar más al saneamiento financiero de la empresa, la nueva administración creó un nuevo régimen de alivio fiscal para la empresa que aplicará durante 2020 y 2021 para permitirle a la empresa invertir alrededor de 11 mil millones de dólares anuales totales, de los cuales entre 8 y 11 mil millones llegarán a exploración y producción.

 

Flujo de recursos para inversión de Pemex

(miles de millones de dólares)

 

Si Pemex mantiene sus promedios de inversión en exploración y producción para los siguientes años, entonces el gobierno federal tendría que encontrar el mecanismo para atraer los 3 mil a 6 mil millones de dólares para cumplir con la meta. Poner la meta de 13 mil 500 millones de dólares sobre Pemex o sobre las finanzas públicas representará un costo considerable. Para dimensionar el posible peso, los 13 mil millones de dólares anuales equivaldrían a desarrollar cada año 1.5 proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía, con el riesgo de que los proyectos en el sector petrolero tienen adheridos una probabilidad de éxito más bajo, de apenas 30 por ciento en promedio.

Fuente: Pemex, Banxico, McKinsey
Nota. En las inversiones de Pemex no consideramos como capitalización los ingresos que podría obtener por la firma de los CSIEES dado que la empresa no ha concretado este esquema de contratación todavía.

Las rondas petroleras que ya se han concursado agregarán inversión adicional para llegar a la meta. En los 4 años que lleva la industria operando desde que se otorgaron los primeros contratos, . Sin embargo, a pesar de que estos montos son relevantes, no cubren el valor final.

 

Un Plan Para trazar el camino hacia la meta

Una de las cosas que ha generado mucha expectativa es cómo se atraerán las inversiones necesarias al país para desarrollar los proyectos que México necesita y la infraestructura asociada. El gobierno federal cuenta con varias herramientas de planeación como el Plan Nacional de Energía, el plan quinquenal de licitaciones de exploración y producción; el plan nacional de infraestructura. En todos ellos, hay una gran expectativa sobre cuáles serán los proyectos petroleros que se van a desarrollar y donde la administración va a impulsar de forma decidida.

El pasado lunes el Presidente Andrés Manuel López Obrador presentó la primera parte del Plan Nacional de Infraestructura. Este documento, que define los proyectos donde se permitirá la buscará el apoyo de la inversión privada, no incluyó los proyectos del sector energético pero éste se publicará a inicios de 2020. El PNI, entendido como un instrumento de planeación que definirá dónde el Gobierno federal buscará el apoyo de la iniciativa privada para complementar las inversiones en el país, representa la posibilidad de que tanto la administración federal como los empresarios pueden generar consensos y llegar a acuerdos en torno a las necesidades del sector energético, que será más grande que el ya anunciado.

El Plan que se presentó la semana pasada considera una inversión de 859 mil millones de pesos (alrededor de 44 mil 500 millones de dólares) para proyectos que se van a desarrollar en 3 años. El nuevo plan de energía deberá cubrir más de 66 mil millones de inversión (incluyendo el presupuesto de Pemex) para el tiempo que resta de la administración.

Basados en las recomendaciones de McKinsey y de las recomendaciones generales para el país, el plan del sector debe considerar:

  • Apoyar a que Pemex alcance sus metas de inversión
  • Considerar las alianzas estratégicas para desarrollar áreas nuevas donde Pemex tiene poca experiencia desarrollada (como aguas profundas o shale)
  • Atraer actividad exploratoria a las áreas de yacimientos no convencionales para evaluar su potencial y posibles beneficios al país
  • Permitir que los proyectos que Pemex no podría concretar en un tiempo corto, se puedan licitar para atraer actividad nueva que apoye la de Pemex o le impulse
  • Incentivar la exploración en áreas que en México aún no evaluamos, como es el caso de las cuencas de yacimientos extrapesados o en busca de hidrocarburos presalinos.
  • Construir infraestructura preformada o modular que pueda ser utilizada por varios operadores

El reporte de McKinsey nos da cuenta de los retos que enfrenta México para desarrollar sus recursos. Por un lado el contexto internacional complica el escenario bajo el cual se pueden aprovechar nuestras reservas y, por otro, debemos atraer las inversiones necesarias para ejecutar los proyectos. Desafortunadamente el tiempo para tomar las decisiones correctas es muy corto y sólo tenemos unos pocos años de ventana de oportunidad antes de que los recursos que podrían impulsar el crecimiento del país no se puedan aprovechar.

 

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