José Antonio Rubio: Industria Energética y el Capital Humano

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A lo largo de la historia contemporánea una preocupación permanente en las políticas públicas de los entes gubernamentales a la par que, de las instituciones educativas, ha sido la de compaginar y complementar en cierta forma, sus requerimientos y necesidades en el sector laboral con los planes académicos que cursarán los estudiantes que en su oportunidad formarán parte de ese mercado laboral.  Esta situación es compleja por su propia naturaleza de índole social, lo cual le da un sinfín de variables a considerar y que afectan cada una el entorno, así como el resultado final que se puede obtener de esta relación compleja en sí misma.

La relación existente entre la formación recibida en las instituciones educativas de nivel superior y el empleo que posteriormente se desarrolle, ha sido objeto de predicciones y establecimiento de políticas públicas por varias décadas, pero con una notable falta de aciertos, tanto en el mercado laboral nacional como también acontece en los mercados europeos.

Por esta razón es importante tener información sobre las características de los egresados universitarios que nos permita conocer el grado de cumplimiento de las actividades sustantivas de las instituciones de educación superior que impactan en aspectos como la inserción de los egresados en el mercado laboral; las condiciones en las que están laborando y la calidad de formación recibida, así como conocer desde su perspectiva cómo pueden sugerir mejoras que se reflejen en el diseño curricular. Esto con el propósito, de detectar las oportunidades que por área de formación e ingreso sea la óptima para el universitario potencial y, que las instituciones educativas conozcan las oportunidades que sus egresados tienen en el mercado laboral.  Por el momento existe una brecha grande entre la oferta y demanda de especialistas en el sector energético. Con base a lo mencionado en el documento del Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en materia energética (PEFRHME), se habla que se deben de formar como mínimo 135 mil expertos de alto nivel, profesionales y técnicos en distintas especialidades en los próximos cuatro años (2018), para cubrir la demanda directa del sector. Este programa se encuentra alineado al Programa Sectorial de Energía (PROSENER).

En la Prospectiva del Talento del sector energía (Volumen 6: Análisis de Las Brechas de Talento en el Subsector de Sustentabilidad Energética), se menciona que el 2016, el sector energético mexicano tenía aproximadamente 36,681 trabajadores enfocados en la Industria de Generación y Distribución de Energía, de los cuales aproximadamente 7,520 trabajadores se encontraban laborando dentro de la industria de sustentabilidad energética dentro de fuentes de generación de energía renovable.

Si nos enfocamos al mercado creciente de las energías renovables y las inversiones en el mismo han producido una demanda de egresados en el sector, en el cual apenas es incipiente la oferta de perfiles adecuados a los demandados por el mercado laboral.  De acuerdo al informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la industria de las energías renovables creó más de  500 mil empleos nuevos en el mundo durante el 2017, esto representa un aumento del 5.3 por ciento con respecto al 2016, sin embargo aún estos empleos están muy focalizados en algunos países como por ejemplo China que acapara el 43 por ciento de estos empleos.  Durante 2017, las principales tecnologías favorecidas son la solar fotovoltaica, la bioenergía y la eólica.

Para México, de acuerdo a la base de datos de empleo de IRENA, se pueden ver  las cifras de empleo en el sector de la energía renovable en el país y la tecnología asociada a la misma, en la cual se reportan 87.8 mil de empleos totales: 19.2 mil para la hidroeléctrica, 18 mil para la energía eólica y 17.7 mil para la minihidroeléctrica entre las principales.

De los análisis anteriores, se desprende que el problema principal de la generación de capital humano más pertinente es en el sector de producción energética a través de fuentes renovables que en el de eficiencia energética, donde el reto principal se encuentra más en las habilidades y competencias requeridas. Se estima que el enfoque basado en las competencias laborales, nos permiten entender las necesidades y especificaciones que deben plantearse en las instituciones de educación superior a fin de cubrir las necesidades laborales del mercado local, destacando las habilidades personales que cada estudiante hubiere desarrollado a lo largo de su vida y que vienen a enriquecer la capacitación formal universitaria.

José Antonio Rubio González

Es Coordinador de Ingeniería en Energía en el Centro Universitario de Tonala de la Universidad de Guadalajara

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