Iván Sandrea: Las nuevas empresas petroleras de México

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Por: Iván Sandrea.

México ya no tiene sólo una empresa petrolera, tiene más de 60. La diversificación en el ecosistema de compañías en exploración y producción de hidrocarburos es producto del nuevo modelo energético mexicano que les ha dado la oportunidad de ser fibras en el nuevo músculo petrolero del país. Es aquí donde nació Sierra Oil and Gas.

De todas las empresas que formamos este nuevo ecosistema, la mitad somos mexicanas. 30 en total. El camino no ha sido sencillo. Algunas fuimos creadas a partir de la apuesta de inversionistas por crear una nueva empresa capitalizada y respaldada por personal experimentado; otras, utilizan la vasta experiencia adquirida como contratistas de Pemex para transformarse en operadoras de gran nivel.

Gracias a la experiencia de nuestros equipos técnicos y operativos, estamos a la altura de cualquier competidor y los resultados de las licitaciones lo demuestran: aprobamos los criterios de precalificación; aseguramos tener el capital y la experiencia para trabajar en México; y ponemos ofertas competitivas en las licitaciones. Cumplir estos criterios, que fueron creados para asegurar la seriedad de las empresas y su capacidad para medir su compromiso, no siempre fue fácil, incluso para compañías extranjeras que fueron nuestras competidoras en los concursos y que acumulan décadas de experiencia como operadoras internacionales. Sin embargo participamos y ganamos. Este logro es un orgullo para nosotros porque, por un lado nos da el voto de confianza para trabajar en México y por el otro nos permite medirnos con nuestros pares internacionales para constatar que tenemos lo necesario para competir en igualdad de condiciones. Así es como nos abrimos paso para atravesar la frontera del modelo cerrado al nuevo horizonte que representa la competencia del nuevo modelo energético mexicano.

En este proceso, el trabajo con las autoridades ha sido indispensable. La experiencia que podemos aportar, sumada a la visión de política pública —que está en manos de las Secretarías y de los órganos reguladores— crean una fórmula ganadora para México. Personalmente, creo que la cooperación constante y transparente entre ambos lados de la balanza han sido las dos condiciones que han permitido la germinación del nuevo modelo energético que nació con la semilla del cambio constitucional, legal y reglamentario de hace 3 años.

Sobre los resultados alcanzados, hay que resaltar el manejo de las expectativas que prudentemente se ha dado. Si bien sabemos que la exploración y producción de hidrocarburos representa inversiones grandes, éstas no se dan de un día para otro. Las inversiones tardarán por lo menos un par de años (en otros casos serán décadas) en transformarse en producción. Prometer un gran volumen de hidrocarburos comercializados en poco tiempo cuando se anunció la reforma energética, habría sido irresponsable e irreal. Sin embargo, quisiera resaltar algunos frutos que el nuevo modelo ya está dando con el apoyo de todas las empresas del sector —nacionales e internacionales—: La porción mexicana del Golfo de México atrajo compromisos de inversión por alrededor de 2 mil millones de dólares sólo en exploración superficial y, con esto, es el área más estudiada a nivel mundial. De acuerdo con el Fondo Mexicano del Petróleo, la producción de hidrocarburos con los nuevos contratos suma casi mil 600 barriles diarios de crudo y 36 millones de pies cúbicos diarios de gas natural. Si bien este volumen apenas es una fracción pequeña dentro del universo total de producción, la tendencia es al alza sin previsiones de reducirse en el futuro previsible. Otros indicadores son: el 30 por ciento de las plataformas de exploración que operan en el país son contratadas por empresas privadas y el 25 por ciento de los pozos exploratorios, fueron perforados por estas mismas compañías.

La diversificación de las empresas petroleras mexicanas va en crecimiento y en los siguientes meses veremos un desarrollo aún más acelerado conforme las siguientes licitaciones se van concretando. Con 7 concursos ya concluidos, 1 en marcha y la Ronda 3 a unos días de anunciarse formalmente, el proceso de aprendizaje ha avanzado a pasos acelerados que imponen récords internacionales de implementación que son admirados incluso por países que se consideraban rápidos al aplicar sus propias reformas.

Los retos aún no acaban. Falta encontrar la forma de adaptar las reglas de las licitaciones y los contratos petroleros para incentivar la producción en proyectos frontera como en no convencionales y campos maduros; también la expectativa de la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte genera expectativas sobre lo que se puede cambiar para hacer a la industria más competitiva. La buena noticia es que contamos con la experiencia acumulada de todas las empresas que están interesadas en el mercado mexicano para desarrollar estos yacimientos y traer un mejor futuro para México.

 

Iván Sandrea

EO de Sierra Oil and Gas.

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