Exportar o refinar

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Pemex, al igual que todas las empresas petroleras, colocan sus inversiones en los negocios donde se puede generar la mayor rentabilidad posible. La jerarquía de proyectos sigue una lógica de producir el mayor provecho en las actividades que realiza cada compañía.

La lista de prioridades de Pemex se ha discutido bastante en las últimas semanas, particularmente desde que el equipo de transición y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dijeron que la prioridad para el país será disminuir las exportaciones de petróleo y enviarlo a las refinerías nacionales, dentro de las cuales se considerar la construcción de una nueva.

En este debate, incluso, se han pronunciado las agencias calificadoras, quienes lo ven como un riesgo para la empresa, aún más si es a costa de las inversiones en exploración y producción, como lo señaló la calificadora Fitch en su reporte de revisión de la perspectiva de la empresa.

Con esto en mente, ¿cuál es el impacto de eliminar las exportaciones de petróleo?

El impacto de refinar y no exportar

El plan del equipo de transición para reducir las exportaciones de petróleo se basa en la disponibilidad de nueva capacidad de refinación a partir de construir una nueva refinería de hasta 600 mil barriles diarios de capacidad en Dos Bocas, Tabasco. Con esto, la capacidad de refinación nacional pasaría de 1.6 millones de barriles a 2.2 mil barriles diarios, de acuerdo con el análisis El Plan del Nuevo Gobierno de Eliminar las Exportaciones de Petróleo e Incrementar las Ventas de Petrolíferos Eleva el Flujo de Efectivo y los Riesgos del Tipo de Cambio de Moody’s.

Centrar la atención ahora sobre refinación, dice la calificadora, nos pone en un camino para ser importadores netos de petróleo hacia 2021. Si consideramos que la producción actual de hidrocarburos es de 1.8 millones de barriles —nivel que, en un escenario optimista, mantenemos en 2021— habría entonces 400 mil barriles de capacidad ociosa o que se tendría que complementar con importaciones

“Nosotros estimamos que, si las inversiones en refinación se ejecutan conforme a lo planeado —lo cual consideramos poco probable debido a la complejidad y el tamaño de estos proyectos— Pemex se convertiría, en 2021, en importador neto de alrededor de 400 mil barriles de petróleo crudo, esto considerando el poco probable y optimista escenario de que la producción se mantuviera estable”.

Si, por el contrario, no logramos sostener la producción y se mantiene una tasa de declinación de 7 por ciento anual en los campos de Pemex que hoy están en producción, como estima Moody’s, la capacidad ociosa de refinación, podrían ser de hasta 600 mil barriles en 2021.

Como una consecuencia adicional, Moody’s estima que si todo lo que se produce se refina, esto tendrá un impacto en las finanzas de Pemex ya que, en lugar de ingresar dólares, (la misma moneda en la cual tiene la mayor parte de su deuda contratada) tendría ingresos en pesos por la venta de combustibles, lo cual elevaría su exposición a cualquier variación en el tipo de cambio. Esto, sin considerar que los márgenes de ganancia de las empresas de refinación son muy cortos dado que dependen del precio del barril y de ser ultra eficientes para tener costos bajos, además de que Refinación ha tenido pérdidas constantes.

Pérdidas por barril en refinación

(dólares por barril)

 

Fuente: El Plan del Nuevo Gobierno de Eliminar las Exportaciones de Petróleo e Incrementar las Ventas de Petrolíferos Eleva el Flujo de Efectivo y los Riesgos del Tipo de Cambio

Esto, incluso, podría cambiar la naturaleza de Pemex, como explicó Nymia Almeida, analista líder de Pemex de Moody’s Investor Services, cuando participó en nuestro #PulsoIMCO. La empresa pasaría de ser una productora de petróleo a ser una refinadora —similar a alguna en Trinidad y Tobago— que competiría por márgenes pequeños de ganancia en lugar de grandes márgenes.

Fitch Ratings, por ejemplo, indica que Pemex, incluso, podría debilitar su calidad crediticia individual si su cambio de estratega incrementa las inversiones en refinación o afecta los precios de las ventas locales a costa de reducir las inversiones en exploración y producción y aumenta el apalancamiento.

La falta de rondas petroleras y asociaciones sólo agrava el problema

Como lo hemos señalado en otros números y como Moody’s lo destaca en su reporte, la falta de inversiones en exploración y producción tendrá un impacto significativo en la producción petrolera del país. Sin nuevas rondas, los contratos que se han adjudicado podrían llegar a producir 280 mil barriles diarios en 2024 con una tendencia creciente. Sin embargo, Pemex continuaría declinando su producción actual a una tasa de 7 por ciento anual (como estima la calificadora en su análisis) sobre los activos en producción de Pemex sin la posibilidad de que los contratos contrarresten esa caída.

Nuevos contratos y asociaciones de Pemex permitirían complementar las inversiones de Pemex a los niveles de inversión que ha estimado la CNH, sin incurrir en nueva deuda.

 

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1 comentario

  1. En la ecuación que se comenta, me queda como incógnitas: 1) la razón por la cual, muchos países siguen invirtiendo en refinerías; 2) la expectativa de incrementar las reservas probadas con participación de capilal privado, 3) la viabilidad de utilizar las refinarías del país, incluso con petróleo importado para la demanda del país.

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