Aguas profundas, casi a la vuelta de la esquina

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A pesar del potencial de recursos que México tiene en aguas profundas, el desarrollo de este tipo de cuencas petroleras ha circulado por el carril de “baja velocidad”. Desde 2012 tenemos descubrimientos significativos en la región, pero ni una gota de petróleo comercial producida todavía. Con las rondas petroleras, la asociación de Pemex en Trión y los planes de Pemex para sus asignaciones, el desarrollo de este tipo de proyectos está acelerándose.

Aunque aún faltan algunos años antes de que se extraigan los primeros barriles comerciales de este tipo de yacimientos, México tiene la oportunidad de maximizar su desarrollo tanto por la producción de hidrocarburos como por la construcción de la infraestructura necesaria. De hecho, en el desarrollo de infraestructura (ya sea diseñando los equipos, construyéndolos e integrándolos con otros componentes que se fabrican en otros lugares del mundo), México puede ser un nuevo hub de oportunidades tanto regionales como mundiales.

Si queremos aumentar la producción, conquistar las aguas profundas es una necesidad. El desarrollo de los yacimientos en aguas profundas en México pasó de ser opcional a ser una necesidad para asegurar que, en el futuro, México pueda estabilizar su producción petrolera o, incluso, aumentarla.

Distintas prospectivas del sector petrolero de México indican que, sin el desarrollo de aguas profundas, la producción petrolera de México se mantendrá estancada o, incluso, será menor a la actual.

Producción petrolera por región

Fuente: Agencia Internacional de Energía

Las licitaciones de la Ronda 1 y 2 dieron como fruto la firma de 27 contratos en aguas profundas que se suman a la asociación de Pemex en el yacimiento Trión, que también está ubicado en aguas profundas. En los siguientes meses veremos como de los contratos y de la asociación, se perforarán pozos que podrán resultar en nueva producción en algunos años. Un ejemplo de estos es el pozo delimitador de Trión (Trión 2DEL) que ya aprobó la Comisión Nacional de Hidrocarburos y que se perforará en los siguientes días; o los pozos Etzil-1, Hunab-1 o Serrano-1, que se perforarán entre 2018 y 2019.

La producción de Aguas Profundas. Aunque aún faltan algunos años antes de que se extraigan los primeros barriles comerciales de los campos petroleros, tanto las empresas petroleras como Pemex, quienes tienen contratos y asignaciones operando en aguas profundas, tendrán la necesidad de desarrollar sus bloques utilizando distintos equipos como:

  • FPSO (Floating Production Storage and Offloading)
  • Plataformas de aguas profundas, flotantes como las tipo Spar;
  • TLP (Tension leg platforms – Plataformas de Patas Tensionadas)
  • Compliant Tower (Torres Compliant) que alojan unidades de procesamiento de crudo, gas y agua.

Establecer como una meta nacional que los astilleros mexicanos y los puertos nacionales sean competitivos para fabricar e integrar este tipo de equipos tan sofisticados y de alto valor en el mercado internacional, nos permitiría captar una parte cada vez más grande de la derrama económica que genera la industria energética. México tiene la oportunidad y la capacidad de impulsar su potencial marítimo para competir con países como Singapur, Corea del Sur y China.

Perseguir un objetivo de este tipo, generaría una revolución nacional tanto en ingeniería como en el desarrollo y construcción de equipos especializados [1] en los próximos años, de los cuales, como hemos dicho en artículos previos, hasta ahora hemos sido proveedores de algunos componentes y sólo hemos construido una sola plataforma en México, sin replicar este esfuerzo en nuevos equipos.

El reto de los Gobiernos Locales. Aprovechar estas inversiones en México pasa, en gran medida, por los gobiernos estatales y las secretarías de Economía y Desarrollo de los Estados costeros como Tamaulipas, Veracruz, Campeche y Tabasco, quienes deberán definir una estrategia para integrarse con mayor intensidad en las cadenas de proveeduría mundiales. En estos planes deberán considerar el desarrollo de patios de construcción y promoción de inversiones para acondicionar la infraestructura de las Administraciones Portuarias Integrales. Si México toma las decisiones oportunas, podrá construir y mejorar sus astilleros y comenzar a fabricar la infraestructura requerida para el desarrollo de la producción petrolera proveniente de las aguas profundas mexicanas. De lo contrario, estas inversiones llegarán a otros países que podrían construir estos equipos eficientemente.

Este esfuerzo, también, consolidaría el desarrollo de una activa y robusta industria de construcción de infraestructura petrolera marina que serviría también a las costas del Golfo de México americano —donde están las refinerías, los patios de fabricación de plataformas y múltiples centros industriales que soportan la industria petrolera costa afuera— o a países que demandan equipos sofisticados, como Brasil y Guyana.

 

[1] Los equipos petroleros como las plataformas y los FPSOs, se construyen a partir de varios componentes que se fabrican en distintos lugares del mundo, los cuales son diseñados y ensamblados en un patio de construcción determinado.
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