El nacionalismo petrolero va de salida

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Aunque existe la idea que el nacionalismo petrolero está de moda, en muchas cosas prácticas va de salida. Esto es particularmente cierto en el sector de exploración y producción. En meses recientes, vimos cómo 2 países de gran tradición de estatismo y cerrazón han abierto sus recursos petroleros a la competencia y la inversión.

En un contexto global de competencia constante por el capital para desarrollar los recursos, antes de que éstos pierdan valor frente a la estabilización y posible caída en la demanda petrolera mundial en la siguiente década, Venezuela y China anunciaron recientemente que tienen planes ―en distintas fases de maduración― para permitir que empresas privadas puedan participar en el segmento de exploración y producción. Estos planes se suman al desarrollo que las empresas estatales ya tienen en marcha en cada caso.

 

Venezuela:

  • Reservas probadas: 303 mil millones de barriles de petróleo crudo
  • Producción actual (2018):  1.5 millones de barriles de petróleo
  • Petrolera estatal: Petróleos de Venezuela (PDVSA).

 

Venezuela es el país con las reservas petroleras más grandes del mundo. Sin embargo, en comparación con otros países que ocupan el top 5 de reservas mundiales, su producción actual es mucho menor. Por ejemplo, Arabia Saudita, que tiene reserves de 298 mil millones de barriles de crudo probados, produce más de 12 millones de barriles diarios de crudo; Rusia, con 106 mil millones de barriles, produce más de 11 millones de barriles diarios.

Fuente: Statistical Review 2018, BP.

 

Hace unos días, Bloomberg publicó una nota donde señala que el gobierno de Nicolás Maduro propuso otorgar participaciones mayoritarias y el control de su industria petrolera a empresas internacionales. Esto con el fin de reversar la acelerada declinación que se evidencia en la gráfica.

Los términos y condiciones para realizar esta operación aún no son claros. La información disponible indica que ha habido acercamientos con empresas específicas para este fin. No obstante, la idea detrás de esta apertura está en que las nuevas empresas puedan hacerse cargo de los activos y que al mismo tiempo se pueda reestructurar parte de la deuda que tiene la empresa estatal, PDVSA, a cambio de activos.

De concretarse este movimiento, Venezuela terminaría con el monopolio estatal sobre las operaciones petroleras.

 

China

  • Reservas probada: 25 mil 900 millones de barriles de petróleo crudo
  • Producción actual (2018):  3.7 millones de barriles de petróleo
  • Petroleras estatales: Sinopec, China National Petroleum Corporation (CNCP), China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) y otros vehículos financieros de estas empresas

 

China es el país con el mayor número de reservas petroleras de la región de Asia Pacífico y sus empresas estatales —que cuentan con el respaldo estatal y tienen acceso a recursos financieros— lideran la actividad de exploración y producción de hidrocarburos. Todas las empresas estatales tienen ambiciosos planes de inversión para incrementar la producción de petróleo y gas natural en el país y desarrollar yacimientos no convencionales.

Sin embargo, a pesar del apoyo a las petroleras nacionales, en los últimos 3 años la producción de crudo china se redujo considerablemente. A la par, las importaciones de petróleo y gas natural aumentaron y hoy representan más del 50 por ciento del consumo doméstico.

Especialistas de China explican que encontrar los yacimientos que alimenten las reservas petroleras y, posteriormente, incrementen la producción, requieren de inversiones cada vez más altas y de riesgos más grandes. En esto, las petroleras estatales están “librando una batalla cuesta arriba”.

Fuente: Statistical Review 2018, BP.

 

Para aprovechar sus recursos naturales, acelerar la exploración de sus yacimientos y aumentar la oferta doméstica de combustibles, hace unas semanas el gobierno chino anunció que haría una reforma a la operación de su sector petrolero donde podrán participar empresas privadas directamente (antes sólo podían hacerlo a través de asociaciones con las petroleras estatales de China). Este cambio se tradujo en unas guías que estarán vigentes a partir del 1 de Mayo y que contemplan:

  • Las empresas petroleras del mundo, que tengan activos con valor de más de 43 millones de dólares, podrían solicitar una licencia de exploración y producción de 5 años que se concursarán en procesos abiertos y competitivos.
  • Estas licencias podrán extender su vigencia por otros 5 años más a cambio de renunciar a partes de su bloque donde no tengan operaciones para incentivar la ejecución de actividades. Esto incentivará la actividad para no dejar áreas ociosas.
  • El esquema busca hacer más eficiente la transferencia de bloques y la operación en las distintas áreas.

Este anuncio se suma a otras estrategias que ya tenía el país andando:

  • Se puso como una meta nacional el desarrollo del shale gas, para lo cual se crearon incentivos fiscales y se crearon proyectos piloto.
  • Se simplificaron trámites
  • Se cambiaron distintas regulaciones en transporte y almacenamiento (midstream) para facilitar el acceso a la infraestructura.

 

El contexto de Venezuela y de China es similar al de México: el país cuenta con un importante volumen de recursos que necesitan desarrollarse. Por más de 15 años el país ha tratado de revertir la caída en la producción de hidrocarburos, así como de las reservas, con un éxito marginal que hoy está apoyado por el desarrollo que realizan las empresas privadas a través de los contratos petroleros.

En este sentido, hay lecciones que se pueden aprender de la visión de otros países que están optando por la competencia en lugar de la cerrazón.

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