La diversificación de las inversiones petroleras

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Idea Principal: Aunque sólo el 26 por ciento de los contratos petroleros adjudicados están en aguas profundas, éstos representan el 50 por ciento de las inversiones que se ejecutarán como parte del compromiso mínimo de inversión que adquirieron las empresas durante las licitaciones.

Fuente: Comisión Nacional de Hidrocarburos

Análisis de experto: La inversión en aguas profundas es reflejo de una nueva etapa en el desarrollo petrolero de México. Esta etapa implica, fundamentalmente, buscar nuevos recursos en áreas que no se habían desarrollado anteriormente. El valor de las inversiones comprometidas es reflejo de que, en el futuro cercano, la producción petrolera no estará recargada solamente sobre los campos en aguas someras y terrestres, sino que habrá un nuevo motor de producción: aguas profundas y ultraprofundas del Golfo de México.

Actualmente México está viviendo un nuevo boom de exploración petrolero. Los bloques que han sido adjudicados en las licitaciones tienen, en su mayoría, una buena área disponible para la exploración de nuevos recursos.

La importancia de desarrollar una región tecnológicamente fronteriza. Mientras que en México la producción en aguas profundas aún no se ha desarrollado, en el Golfo de México —en la porción de Estados Unidos— la producción estimada para 2018 es de 1.9 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (es decir, gas y petróleo) diarios, 20 por ciento de la producción total de ese país. Como lo explicó Lorenzo Simonelli, CEO de Baker Hughes este año, el desarrollo de aguas profundas es muy necesario en el mundo porque los proyectos en tierra no son suficientes para sustituir la declinación de los campos petroleros ya existentes.

El potencial mexicano. En un análisis reciente, la empresa consultora McKinsey estimó que para 2030, el Golfo de México será una de las 4 principales fuerzas de producción petrolera en aguas profundas del mundo. Visto como cuenca (contando Estados Unidos) produciríamos en conjunto 2.1 millones de barriles diarios de crudo; en lo individual, México aportaría alrededor de 300 mil barriles diarios de petróleo para esa fecha. La parte mexicana del Golfo de México, en esta métrica, aportaría el 2.4 por ciento de la producción mundial de aguas profundas.

Sin embargo, para alcanzar este desarrollo y sostenerlo en el largo plazo, se necesita continuar con la adjudicación de contratos en los siguientes años y mantener la actividad exploratoria que permita encontrar nuevos yacimientos en el futuro.

“Los proyectos de aguas profundas serán una parte integral de la curva global de suministro de crudo en los próximos años. Se espera que el Golfo de México continúe marcando el ritmo con respecto al desarrollo de aguas profundas. Pero en un ambiente volátil de precios del petróleo y el continuo aumento de los suministros de petróleo de lutitas (shale) en tierra, los actores de la industria en el Golfo deberán continuar innovando internamente en sus empresas, así como a través de la colaboración a nivel industrial, para crecer y competir con éxito”.

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